Cirasino: “Vaca muerta tiene que ser la prioridad para nuestro desarrollo”

El gas es la energía menos contaminante, más abundante y barata que existe hoy, sostiene Ángel Cirasino. “Es una oportunidad para el mundo y para Argentina”, señala el exministro de Gobierno de Mendoza

Vaca Muerta

Guillermo Ariza y Angel Cirasino, en el restaurante porteño Pippo en junio de 2018

Vino mediante, dos desarrollistas mendocinos debaten sobre el futuro de Argentina. Uno es Ángel Cirasino, ministro de Gobierno de Mendoza entre 1995 y 1997 —durante el mandato de Arturo Lafalla—, y hoy asesor de compañías petroleras. El otro, Guillermo Ariza, intelectual, periodista, politólogo y desarrollista de larga trayectoria. Ángel y Guillermo recorrieron juntos parte de su carrera política y forjaron una fuerte amistad. Se nota en el ambiente distendido durante la cena en el restaurante porteño Pippo con el equipo de Visión Desarrollista. La cena es la excusa para entrevistar a Cirasino sobre su especialidad: la energía.”Lo menos contaminante, más abundante y barato que existe hoy es el gas. Es una oportunidad para el mundo. Y para Argentina, si Vaca Muerta funciona”, sostiene el exministro.

Hoy se habla de Vaca Muerta como la gran oportunidad para el desarrollo del país. ¿No es una paradoja que se apueste por los hidrocarburos cuando el mundo está yendo hacia las renovables?

Hoy el mundo va hacia las energías limpias. Tiene que ir, hay que salvar el planeta. Pero no podemos volver a la edad de piedra. Las energías renovables tienen tres problemas: van a demorar un tiempo en desarrollarse, son muy caras aún y no se pueden almacenar. Siempre es necesario tener otra fuente como backup: solar con una represa, eólica con una térmica. Por otro lado, el futuro del mundo va a ser eléctrico. Los autos y las casas ya lo son. Es absurdo quemar gas en una hornalla, se pierde el 80% de la energía que genera. El mundo va a ser eléctrico y mucho más eficiente, pero la electricidad es una fuente secundaria, hay que generarla con algo. Y lo menos contaminante, más abundante y barato que existe hoy es el gas. Es una oportunidad para el mundo. Y para Argentina, si Vaca Muerta funciona. Ha llevado un tiempo, pero ya está empezando a funcionar. Ahora solo falta la plata.

¿Cuánta?

Estamos hablando de 200.000 millones de dólares. Pero en el mundo hay plata para estos negocios. Y ya hay avances en Vaca Muerta. Se conoce la formación, se hicieron pozos. La velocidad ahora depende del precio del petróleo: si el precio sube, vale la pena invertir. Pero ya no hay vuelta atrás.

¿En qué sentido?

EE UU, gracias a los hidrocarburos no convencionales, pasó de ser el primer importador del petróleo del mundo a ser exportador. También es líder en gas. Y Argentina posee el tercer reservorio de shale del mundo, detrás de EE UU y Canadá.

¿Qué impacto ambiental tiene la explotación de Vaca Muerta?

Muy poco. Dicen que gasta mucha agua, pero no es cierto. Se inyecta agua en cada fractura, que se hace una vez, y se vuelve a fracturar cada cinco o seis años. No consume agua regularmente. Para una fractura se inyectan en dos horas 30.000 litros de agua a alta presión, junto a algunos químicos. No son 600 químicos secretos cancerígenos, como se repite, sino 10 o 12. Ácido muriático, por ejemplo, que se usa para la limpieza hogareña. Obvio que en cantidades abundantes matan, pero se inyecta en una proporción del 0,5 por ciento.

¿No contamina las napas?

El mayor riesgo son los entre 400 y 500 metros del pozo que, si no están bien entubados pueden contaminar las napas de agua dulce. Pero no es siquiera de lo mas peligroso de la actividad petrolera, que como toda actividad industrial tiene riesgos.  El otro problema es el agua de la formación, la que sale del pozo con petróleo, que sale muy salada. ¿Qué haces con esa agua? Antes se tiraba a los ríos o hacían piletones para que se evaporara, ahora se controla más.

¿Argentina puede convertirse en una potencia energética?

[Interviene Guillermo Ariza] Frigerio decía: “No somos un país petrolero, pero somos una potencia gasifica”

[Cirasino] Así es. [El expresidente de YPF, José] Estenssoro decía lo mismo y por eso hizo la red de gas. Antes el gas se venteaba, ahora podemos aprovecharlo porque están las cañerías.

¿Creés que el Gobierno le da a Vaca Muerta la importancia que se merece?

Este gobierno se ha jugado bastante, ha hecho los deberes. Y eso está dando los primeros resultados. No tiene la claridad que tenía la visión de Frondizi, pero hay avances notorios respecto a la gestión anterior. Les cuento un ejemplo, para que entiendan cómo era. Para hacer una fractura se necesitan varios camiones, 10 o 12 funcionando y otros de backup, porque si baja la presión en el medio del proceso de fracking, perdés el pozo. Podés perder cuatro o cinco millones de dólares en un segundo. Esos camiones son carísimos y vienen de EE UU, el único país que los produce hasta ahora. [El exsecretario de Comercio Interior Guillermo] Moreno había impedido la importación de equipos usados. Estos camiones no se conseguían nuevos por el boom del shale que hay allá. Cuando finalmente se autorizó la importación de equipos usados, se cobraron impuestos como si fueran nuevos.

¿Eso desalentó las inversiones?

Sí. Pese a todo, los equipos se importaron porque seguía siendo negocio a la larga. Y porque hay interés, hay mucho dinero invertido.

¿Debe ser Vaca Muerta una prioridad para la Argentina?

Sí, Vaca Muerta tiene que ser la prioridad para el desarrollo nacional. No tanto como un fin en sí mismo, sino por la posibilidad directa y concreta que tenemos. Es lo que pasaba en el gobierno de Frondizi. Frondizi consideraba que el acero era más importante que el petróleo, pero sabía que la producción siderúrgica iba a demorar y tenía que solucionar el problema de la balanza comercial: ¡el 30% del déficit comercial era por la importación de petróleo! Frondizi y Frigerio sabían que si lograban atraer inversiones extranjeras hacia el sector petrolero, en un año se iba a romper la tendencia negativa en la salida de divisas y así el país iba a tener recursos para desarrollar el acero.  Entonces y ahora, el desafío era el mismo: poner en movimiento la riqueza inexplotada que está bajo la tierra.

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