Discurso de Carlos Sylvestre Begnis tras la firma del contrato del túnel subfluvial

Discurso de Carlos Sylvestre Begnis del 15 de junio de 1960 pronunciado en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno de Santa Fe tras la firma del contrato para la construcción del túnel subfluvial

Las provincias recuperan su decisión de manejar su propio destino. Es un hecho aleccionador, aleccionador incluso para los representantes de la provincia, a quien Buenos Aires con esa magia que ha tenido durante estos 150 años sabe conquistar rápidamente y sabe hacer olvidar sus obligaciones provincianas cuando nos representan en los congresos. La tarea de los gobernantes de provincia hasta ahora se ha venido reduciendo a cuidar la solución de los problemas locales. Nos ocupamos de las comunas, de las ciudades; de embellecerlas y darles servicios. Pero olvidamos los problemas fundamentales. Me hace acordar a los adornos que se ponen sobre de trajes de frac, pero que en su casa no se come ni pagan el alquiler.

Nos sumamos a todos los esfuerzos que se hacen para la batalla del petróleo, para conquistar la lucha del acero, para hacer todos los caminos que signifiquen el transporte fácil. Por eso creemos que el problema de las comunicaciones es fundamental en Argentina. Y este hecho del túnel es una rectificación viviente del actual sistema de comunicaciones que tiene el país. Todo aquel embudo tremendo fabricado para concentrarse en Buenos Aires sufre aquí su primera rectificación. Queremos de una vez por todas inaugurar el tráfico transversal y longitudinal del país, que le permita a cada centro poblado, a cada centro con energía propia, ser el eje de un abanico que le permita repartir sus productos y traer todo lo que necesita para su vida propia.

El túnel significa no solo la posibilidad de tráfico entre dos provincias, sino que es de magnitud nacional e internacional. Pensemos simplemente que dentro de pocos días se va a concretar el camino pavimentado de Paraná a Paso de los Libres. Con esto solo, ya Brasil está comunicado con San Juan por caminos pavimentados en forma directa. Con esto solo significa que ya empieza a sufrir un desequilibrio este esquema económico del país, que significa concentración de todos los productos, de la yerba mate, del arroz, del tabaco, de todos los productos del litoral y del norte en Buenos Aires y que Buenos Aires sea el centro de redistribución. La inauguración del tráfico transversal significa posibilidades de miles de desarrollos en otro sistema distinto, que va a traer la rectificación de muchos otros conceptos de orden político y de orden social en Argentina. Ese es el significado de este túnel. Y tiene también un significado moral para la República, porque se inicia en la necesidad de tratarnos todos como hermanos y solucionar los problemas fundamentales de todas las provincias.

No queremos nadie en provincias pobres, pero no hacemos el esfuerzo muchas veces para sacarla de su postergación. La Mesopotamia sufre la postergación que le impone el río Paraná. Y la sufre porque hemos estado todos insensibles a los reclamos de esta gente que no solo quiere ser exportadora de hombres y de cultura, como es la provincia de Entre Ríos y ha sido y es Corrientes, que han dado al país grandes hombres. Veo hoy que todos sus hombres con ansias de estudio y progreso salen para ir a las universidades argentinas y se quedan en otro lugar, sin volver a su lugar porque allí están cerradas todas las posibilidades de progreso.

Debemos rehabilitar posibilidades de amplio desarrollo. Por esta provincia, Santa Fe, también beneficiada en buena parte por el túnel, ha querido dar el gesto que significa comprender el problema de nuestros vecinos y darles todo nuestro apoyo para que empiece esta posibilidad de armonización de todas las posibilidades argentinas.

Amigos, todos, en este país de gran destino, empecemos por solucionar problemas de comunicaciones. Empecemos por solucionar los problemas anímicos que constituyan la férrea unidad nacional. Comprendamos todos que en esta hora de sacrificio para el país todos tenemos que hacer nuestra parte. Nos sumemos todos en este gran desarrollo nacional, que necesita urgentemente de que posean todos los espíritus la tónica nacional, la tónica argentina, el orgullo nacional en vigencia.

Por eso es que aquí, con este hecho, aparentemente simple. Con esta vigencia por primera vez del artículo 107 de la Constitución, estamos produciendo un hecho concreto con grandes proyecciones materiales y espirituales. Que sea este ejemplo seguido por otras provincias, que sea seguido a lo largo del río Paraná, porque nadie habla de la exclusividad. Que este río, que ofrece una costa de mil kilómetros dentro del territorio argentino, sea atravesado no por un túnel, por túneles y por puentes que signifiquen el tráfico fácil, la comunicación directa, como si el río Paraná no existiera. Que signifique una reacción, que se comprenda de una vez por todas entre todos aquellos que tienen la posibilidad de ir ordenando las cosas del país.

Encaremos estos problemas fundamentales y los vamos resolviendo, no a cuenta gotas, como hoy tenemos que ir sacando las cosas para reactivar los puertos, que todavía están cerrados. Este río Paraná que todavía sigue desolado y deshabitado porque la insensibilidad de los funcionarios que quieren mantener jerarquías en una u otra repartición nacional, está impidiendo que de una vez por todas tengamos este río que nos comunique con el mundo. En lugar de estar pasando las penurias de verlo inútil y transformarlo en una dificultad. ¿Qué diríamos los argentinos de ahora si supiéramos que allá en la asamblea de 1813 el Dean Funes llevaba la propuesta de canalizar el río Tercero para que la ciudad de Córdoba comunicara con el mar? ¿Qué diríamos nosotros actualmente si tuviéramos que rescatar para este río su plena vigencias? Tendríamos que protestar contra todos los que lo han condenado a la situación actual.

Por eso este túnel significa una reacción, el punto de apoyo que tendrá el alma argentina para reconquistar su poderío, que tiene bien ganado por su historia y por los merecimientos de un pueblo que bien y mucho ha hecho para su progreso y para el bienestar de la humanidad.

Sylvestre Begnis

Carlos Sylvestre Begnis, en una reunión preparatoria para el acuerdo del Túnel.

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