Plan Nacional Espacial como política de Estado de prioridad Nacional

*) Por Paola Laudonia y Horacio Pereira.

“Fomentar la innovación y la tecnología, promoviendo la exportación de servicios basados en el conocimiento acercando la investigación científica al mundo de la producción”, así proclama el cuarto pilar de los “8 Pilares Para el Desarrollo Productivo” anunciados recientemente por el Gobierno Nacional.

La actual administración se autodefine como “desarrollista”, un gobierno desarrollista toma medidas de mediano-largo plazo las cuales, en un principio invierten grandes sumas en proyecto en I&D para luego madurar en un tiempo prudencial y culminar con resultados inimaginables para el crecimiento y dearrollo del país en lo que respecta a agregar valor a la producción, al desarrollo tecnológico y su impacto en los eslabonamientos productivos que acompañan este tipo de proyectos. La ejecución en tiempo y forma del Plan Nacional Espacial seria sin duda, propia, de un gobierno Desarollista.

Antecedentes y desarrollo: Importancia del PNE.

La CONAE, como autoridad espacial (desde el 2016 bajo la órbita del MINCyT), es el único organismo del Estado competente para atender, diseñar, ejecutar, controlar, gestionar y administrar productos y emprendimientos espaciales. Es misión de la CONAE la de llevar adelante su PNE, que tiene como fin la utilización y aprovechamiento de la ciencia y la tecnología espacial para fines pacíficos. A través del decreto 532 del 24/05/2005 se la declara POLÍTICA DE ESTADO de prioridad nacional.

Cabe destacar que el PNE está activo desde el año 1994, y se actualiza su continuidad de acción periódicamente. En la actualidad en plan vigente es el del periodo (2016 a 2027), que contempla un plan de acción de ejecución de 11 años. Estamos hablando de más de 24 años en los que se invirtieron miles de millones de pesos provenientes de recursos fiscales y de capital humano, de un acervo de conocimiento que no se puede demorar ni desperdiciar.

Los tres componentes fundamentales del PNE son: observación de la tierra; exploración y utilización pacífica del espacio terrestre y desarrollo técnico para el desarrollo espacial.

Los objetivos estratégicos del PNE son:

1-  “Ir al espacio para ver la tierra”, con el fin de ofrecer información estratégica para la sociedad y sus beneficios:

-Disponer de información de origen espacial y sus aplicaciones sobre nuestro territorio continental y marítimo a fines de mejorar la vida de la población (vigilancia de fronteras, control de plantaciones ilegales, emergencias agropecuarias, ordenamiento territorial, control del mar, control de plantaciones ilegales, etc.).

-Dar información adecuada y oportuna a los sectores económicos y productivos del país para incrementar su productividad y competitividad a nivel nacional e internacional (cultivos, siembra, rindes, humedad del suelo, forestación, deforestación, etc.).

2-“Una oportunidad de desarrollo tecnológico nacional”.

-Impulsar el desarrollo de la industria nacional, promoviendo el crecimiento y creación de nuevas empresas creadoras de tecnologías innovativas, ampliando su ámbito de participación a nivel internacional con el aporte de alto valor agregado en su cadena productiva (Empresas tecnológicas: INVAP, VENG, Y-TEC. y más de 70 empresas pymes de base tecnológicas). Nos referimos aciencia y tecnología de punta aplicada al desarrollo socio económico del país y del desarrollo de recursos humanos altamente calificados, tecnología de vanguardia, cooperación científica y tecnológica y cooperación internacional asociativa.

Tales son los casos de los proyectos SAOCOM 1A y 1B (satélite de observación de la tierra con impacto en agricultura y salud, que por sus características técnicas puede considerarse un desafío tecnológico aún mayor que el ARSAT), en cooperación con la Agencia Espacial Italiana. El lanzador de satélites TRONADOR II que está en una fase de desarrollo avanzada en lo que se refiere a los principales hitos a alcanzar: desarrollo de motores, algoritmos y sistemas para control y guiado, estructuras muy livianas y resistentes, y segmento terreno, proyecto que se debió reprogramar a partir de la restricción presupuestaria. El proyecto TRONADOR II nos colocar como primer país de Iberoamérica en contar con un lanzador propio (de un selecto grupo de 10 países en el mundo). Los países que cuentan con sus propios lanzadores no venden el know-kow, por lo que desarrollar nuestro propio know-how implica el desarrollo de procesos de fabricación e industria de punta. Contar con soberanía tecnológica, no dependencia y la posibilidad de vender el servicio al exterior, de un servicio en crecimiento mundial.

Consideraciones finales:

Si queremos ser un país miembro de la OCDE, debemos celebrar nuestros contratos y ser creíbles en nuestras políticas de Estado. El cumplimiento del PNE implícita per se el honramiento de contratos y acuerdos de cooperación internacional, como es el caso del proyecto SAOCOM en el que participa la Agencia Espacial Italiana.

Que mejores pruebas de compromiso de las políticas de Estado que el del posicionamiento logrado por el país para albergar y apoyar, en un marco de estabilidad institucional, proyectos complejos y de alto costo relacionados con la ciencia y el espacio.

En el futuro próximo, seremos un país líder en el mundo, con una agencia espacial desarrollando tecnología segmentada, lo que implica una nueva generación de satélites de estructura segmentada, la construcción de pequeñas plataformas operadas coordinadamente (no una única plataforma o satélite monolítico), por lo que si se pierde o se daña una plataforma en el espacio no se perdería toda la misión ni la funcionalidad total. Todo lo anterior implica que el crecimiento es exponencial, no solo en la producción de satélites y cantidad de lanzamientos; sino en la apertura de nuevos mercados; comercialización de imágenes satelitales que conllevan a la evolución de nuevas tecnologías aeroespaciales.

Proyectos como el satélite SAOCOM y el lanzador TRONADOR II posibilitará al país no solo la soberanía en materia espacial, sino que también posibilitará el ahorro de divisas por servicios que hoy el país alquila del exterior y posibilitará alquilar los servicios hacia el exterior, generando divisas posibilitando el retorno de la inversión.

CONAE como única autoridad espacial, a través del PNE y de sus contratistas VENG, INVAP, Y-TEC y demás pymes de base tecnológicas son una oportunidad única para la Nación, no solo en lo que respecta al cumplimiento de los proyectos espaciales, sino que también,  para el desarrollo de procesos productivos, desarrollo de tecnología, encadenamientos y eslabonamientos productivos que generarán externalidades productivas positivas y de derrame hacia otras industrias y proyectos futuros.

La actividad espacial de la actualidad se podría equiparar con las pirámides del mundo antiguo: son la síntesis del conocimiento de la época orientada a resolver problemas que otras ciencias aisladamente no pueden resolver, y generatriz de conocimientos de alto valor agregado que impactan en el resto de las áreas de conocimiento y en el desarrollo de la sociedad.

La Argentina es uno de los mayores países del mundo, que se extiende desde el trópico hasta el polo sur, con una enormidad de riquezas incalculables, a la vez que no lo suficientemente poblado. La actividad espacial sola, no resolverá los males de nuestro país, pero puede ser un espejo donde mirarnos, que nos genere orgullo, respeto y reconocimiento internacional, a la vez que es de una gran ayuda para velar por nuestro suelo y aprovechar mejor de nuestros recursos.

Autores: Lic. Horacio Augusto Pereira  & Lic. Paola Laudonia

Paola Laudonia

Lic. en Marketing. Mestría en Gestión Pública

Horacio Pereira
Horacio Pereira

Licenciado en Comercio Internacional. Máster en negocios con China y Asia Pacífico

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