“Las metas de inflación eran incumplibles y eso generó inconsistencias”

El vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, critica las metas de inflación, considera que eran “incumplibles” y que provocaron altas tasas de interés, atraso del tipo de cambio y son la causa de la actual corrida cambiaria

Quintana

Mario Quintana y Graciela Fernández Meijide, el lunes en la charla del Club Político Argentino

Directo y sin vueltas. Mario Quintana puso este lunes la cara en un momento delicado para el Gobierno y no anduvo con evasivas. Con definiciones contundentes y alguna especie de autocrítica, el vicejefe de gabinete dio una charla en el Club Político Argentino, donde reconoció que fue un error definir metas de inflación tan exigentes, aunque señaló al exministro de economía Alfonso Prat Gay como el responsable, y sostuvo que esa es la raíz de la crisis cambiaria que atraviesa el Gobierno. Había sido convocado para exponer el programa de Gobierno de Cambiemos, pero el punto más llamativo de su exposición fue cuando contó cómo fue el momento en el que se definió la política antinflacionaria.

Un lunes a la mañana llegó Alfonso Prat Gay a la oficina del presidente y se produjo el siguiente diálogo, según el relato de Quintana:
— Llamé a conferencia de prensa, voy a anunciar estas metas— informó el exministro
— Pero no las conversamos — replicó el presidente
— No, no, quedate tranquilo, estas son las metas
— ¿Pero estas seguro, no son muy agresivas?
— No, estas son las metas

“Las metas de inflación eran incumplibles y eso generó inconsistencias desde el momento cero”, criticó Quintana. La eliminación del cepo cambiario y el aumento de las tarifas hacían imposible cumplir las metas, argumentó el vicejefe de gabinete, lo que forzó al Banco Central a subir las tasas de interés a niveles muy altos y eso derivó en un tipo de cambio atrasado. Esa receta fue la que llevó a la corrida cambiaria, según su interepretación. “Cuando quisimos corregir a fin de año, quizá era un poco tarde. Y después llegó la tormenta del mercado”, reconoció. “El método puro de metas de inflación, que es el método más expandido hoy en el mundo como régimen monetario en política de los bancos centrales, en general se usa en economías mucho más estables”, concluyó.

La lucha contra la inflación va a llevar más tiempo, pero eso no es un problema para Quintana. “La gente que venía viviendo desde hace años con 20% o 25% de inflación tampoco pedía a gritos bajarla al 5% en un año. Los inversores más sofisticados del mercado decían que lo importante era que fuera bajando el déficit fiscal. Una vez que se terminara la corrección tarifaria y se corrigiera el déficit fiscal, la inflación iba a bajar más rápido. Nos apuramos, generamos expectativas, nos las hizo correr siempre de atrás, poniéndonos a la defensiva y apareciendo como fracasando con los objetivos. Claramente fue un error”, analizó. La clave, sostuvo, es evitar caer en políticas que apelen al tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. “De esos callejones sin salida se sale solo explontando”, sanjó, contundente. Para él, el tipo cambio flotante permitirá sortear la tormenta con un impacto relativamente bajo sobre la economía real.

El gradualismo, el único camino 

A pesar de la crítica, Quintana defendió la política gradualista impulsada por Mauricio Macri. “No solo creíamos y seguimos creyendo que era el único camino viable, tanto social como políticamente, sino que veníamos de años de estanflación. Y de la estanflación no se sale con ajuste”, argumentó el vicejefe de Gabinete. Cuestionó a los economistas que “en la radio y la TV se llenan hablando de que el déficit es muy alto”, pero que no llevan propuestas concretas y realistas. “En privado han propuesto eliminar todas las jubilaciones por moratoria con un decreto y dejar a cuatro millones de personas sin jubilaciones. Evidentemente, esas cosas no estamos dispuestos a hacer”, criticó. Admitió, sin embargo, que el Gobierno no tiene “otra alternativa” que bajar más rápido el gasto público, porque se cortó el financiamiento de los mercados.  “Sabíamos que el financiamiento que exigía este plan no iba a ser eterno. Duró hasta ahora y es por eso que tuvimos que recurrir al fondo“, completó. 

Quintana elogió la decisión de Macri de pedir auxilio al FMI. “Tiene un coraje que pocas veces he visto en mi vida. Dijo: «Yo no voy a andar midiendo mi costo político»”. Replicó a los que dicen que el Gobierno se apuró en acudir al FMI. “Se creen vamos para parar una corrida cambiaria. Nos sobra paño para parar una corrida cambiaria. Tenemos 55.000 millones de dólares de reserva en el BCRA. Lo que no podemos parar es una corrida sobre la deuda argentina. Cuando la corrida cambiaria empezó a contagiar los bonos argentinos, sabíamos que podíamos llegar a enfrentar una crisis de financiamiento. Estamos yendo al fondo para frenar justamente esto. ¿Va a alcanzar? Bueno, con los mercados nunca se sabe si va a alcanzar”, explicó.

El funcionario señaló la herencia recibida del kirchnerismo como un pesado lastre, en particular el peso del Estado, que aumentó su participación en el PBI de un 25% a un 42,3% entre 2003 y 2015. Desde entonces ha bajado al 38,%, subrayó Quintana y aclaró que el plan del Gobierno prevé una reducción de dos puntos cada año: uno en el gasto público y otro de presión tributaria. Dedicó algunos minutos a responder algunas de las críticas que recibe el Gobierno por derecha, como que “siguen pagándole a los piqueteros” o que se deberían “echar a un millón de empleados públicos”. Replicó las dos con datos. La primera: el gasto en los planes sociales representan solo el 0,2% del PBI. Sobre la segunda, explicó que en la adminstración pública nacional solo tiene 230.000 empleados, entre los ministerios y organismos descentralizados. El resto de los 3,2 millones de empleados públicos trabajan en municipios, provincias, universidades nacionales —que son autónomas—, y fuerzas armadas y de seguridad. El Gobierno está reduciendo la planta de empleados a una tasa del 5% anual y prevé haberla achicado en 30.000 empleados públicos a fines de 2018. “Cuando uno agarra los numeritos se da cuenta de que [el ajuste] no era ahí”, concluyó.

El grueso del costo del Estado nacional se explica por las jubilaciones y pensiones. “El sistema previsional es una decisión política que me parece que como sociedad queremos bancar. Entre jubilados y asignaciones a la infancia —asignación universal por hijo y asignaciones familiares— representan casi el 70% del presupuesto. Cuando alegremente dicen que hay que bajar más rápido el déficit fiscal…”, cerró y dejó la conclusión en el aire.

El programa de Gobierno Cambiemos

La actualidad empañó el motivo de la presentación de Quintana en el Club Político Argentino. “Era la primera vez que escuchaba que alguien tenía un plan de Gobierno”, dijo Graciela Fernández Meijide cuando lo presentó y explicó que por eso lo había invitado a dar una charla. La crisis cambiaria cambió todo. “Tengo una particular capacidad para elegir el timing correcto”, ironizó Quintana. En su exposición explicó que el plan de Gobierno está dividido en tres ejes, cada uno con tres objetivos, y más de 100 prioridades, cuyo cumplimiento siguen desde un tablero de control. Los tres ejes son: cambio, cuidado y desarrollo.

Los objetivos del eje del cambio son el fortalecimiento institucional, el ordenamiento macroeconómico y la modernización del Estado. Los del de cuidado, desarrollo humano, seguridad de las personas y cuidado del ambiente. Los de desarrollo, plan productivo nacional, infraestructura e inserción en el mundo.

“Creo que este plan en muchísimos rubros se ha caminado y los resultados se empezaron a ver. A marzo llevábamos siete trimestres consecutivos de crecimiento, el año pasado se generaron más de 600.000 puestos de trabajo en Argentina. Desde que asumimos hasta la última medición habían salido 2,7 millones de personas de la pobreza. Ahora, el 80% [del plan] está por hacer. Es lógico, son procesos que llevan una generación como mínimo”, evaluó Quintana.

El viceministro dijo que asume que la crisis cambiaria va a tener impacto en la economía real y proyectó: la inflación va a ser de más del 20%, y el crecimiento va a estar en torno al 2%. “Lo más importante es que lo que acordemos con el FMI no implique frenar el proceso de crecimiento y transformación. El año que viene es electoral y esperamos que nos encuentre creciendo una vez más a tasas más saludables”, sostuvo.

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