Scaglione: “El ingreso a la OCDE es una política de Estado”

El representante de Argentina ante la OCDE explicó la situación del país en el proceso de ingreso al club de los países serios en una charla de VD y la Fundación Frondizi. “No hay tiempos, no existe un calendario”, aclaró.

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Marcelo Scaglione y Sebastián Ibarra, en la charla sobre el acceso de Argentina a la OCDE. 8 de mayo de 2018

Argentina esperaba que la invitación para ingresar a la OCDE llegara este 31 de mayo, pero tendrá que esperar. “No hay tiempos, no existe un calendario. Se negocia en términos políticos”, señaló Marcelo Scaglione, representante de Argentina ante la OCDE, cuando explicó el proceso de ingreso del país al organismo en una charla organizada en conjunto por Visión Desarrollista y la Fundación Frondizi. La exposición fue unas semanas antes de que se conociera la noticia de que la invitación se postergaría. Scaglione destacó entonces que la política de ingreso de Argentina a la OCDE es “una política de Estado” que se mantuvo desde 1982 hasta la actualidad bajo todos los gobiernos, independientemente del signo político; aunque aclaró que tuvo un fuerte impulso desde 2016, cuando el país envió una carta en el que solicitaba ser admitido como nuevo miembro de la organización.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es considerada el club de los países serios. Está integrada por 37 miembros —desde la incorporación de Colombia el pasado 25 de mayo—; para ser aceptado, un país debe adecuar su legislación local y mantener ciertas variables macroeconómicas dentro de los valores que la organización considera deseables. “Es como las normas ISO de la política pública”, apuntó Scalgione. La OCDE no impone condicionamientos a la política de los países, sostuvo el funcionario, pero aclaró que muchas de las reformas que deben llevarse a cabo para ser aceptado implican sacrificios. “Todo proceso de crecimiento implica transformaciones, cambios, salir de la zona de confort. No pasás de ser una economía emergente a una desarrollada y en el medio es todo un camino de rosas. Exige un esfuerzo, y es un esfuerzo importante. Uno puede elegir si quiere ser Canadá o Venezuela”, argumentó.

En el marco del proceso de ingreso a la OCDE, Argentina ha adherido un protocolo de intercambio automático de información sobre activos financieros de los ciudadanos del país, en el que no intervienen funcionarios públicos. También ha sancionado normas como la ley de responsabilidad penal empresaria, la ley de defensa de la competencia o la ley de mercado de capitales.

El proceso de acceso

El camino hacia la membresía tiene dos etapas. La primera va desde que el país manifiesta el interés por ingresar hasta que recibe la invitación formal para iniciar el proceso de acceso. La segunda, desde que el país es invitado hasta que es aceptado como miembro. Las votaciones tienen que ser unánimes. Argentina todavía está en la primera etapa.

El 31 de mayo de 2016 el país presentó la candidatura a través de una carta firmada por los entonces ministros de Hacienda y de Exteriores, Alfonso Prat Gay y Susana Malcorra. Pero en ese momento la OCDE no estaba abierta para incorporar nuevos miembros.

Fundada por 20 países miembros en 1961, en el marco del Plan Marshall, la OCDE es una organización cerrada por default, según Scaglione. En casi seis décadas ha incorporado apenas 17 miembros, a través de cuatro procesos de acceso. Cada incorporación es el resultado de una negociación entre los integrantes y, explicó el funcionario, sigue una regla no escrita: por cada país extraeuropeo que se incorpora, tiene que entrar uno de Europa. Es, por su origen, una institución con fuerte sesgo hacia el viejo continente.

Los desafíos de Argentina para acceder eran cuatro: que la organización estaba cerrada, que necesitaba recibir el apoyo de todos los países miembros, que no conocía los nuevos criterios para aceptar nuevos integrantes —se sabía que iban a definirse condiciones más exigentes—, y que no se incorporan nuevos miembros en forma aislada, sino en paquetes de países, que respetan la proporción de que la mitad tienen que ser europeos.

La apuesta argentina

La decisión de Argentina de comenzar el proceso de acceso fue una apuesta. “Descubrimos que se puede adelantar el proceso de acceso aunque uno no esté todavía formalmente invitado. Es a riesgo del país. Es como prepararse para los exámenes cuando uno todavía no entró a la universidad”, explicó Scaglione. Y fue una apuesta ganadora. Desde entonces, la OCDE se abrió a nuevos miembros, se definieron los nuevos criterios de acceso y Argentina consiguió el apoyo de todos los países miembros. “En 18 meses pasamos de tener solo seis apoyos a convertirnos en el único país que recibió el apoyo unánime de todos los miembros”, destacó Saglione,

La clave fue la determinación con la que Argentina encaró el proceso, según el funcionario. “Establecimos 60 compromisos concretos a cumplir en 18 meses y fuimos a ver a los países uno por uno. Ese plan de acción nos permitió iniciar el diálogo y que vieran que Argentina iba en serio”, apuntó. Para acceder a la OCDE, el país tiene que aprobar la evaluación de 23 comités del organismo. Argentina participaba en ocho al momento en que presentó la candidatura; el 5 de diciembre de 2017 ingresó al número 23.

Scaglione se mostró confiado: cree que la duda no pasa por si van a invitar a Argentina o no, sino qué países van a acompañarla en el proceso de acceso. Entre los candidatos están Perú y Brasil, por América Latina, y Croacia, Bulgaria y Rumania, por Europa.

Es difícil precisar cuánto puede durar el proceso. Scaglione dió algunos ejemplos. Chile tardó tres años en recibir la invitación formal y otros tres en cumplir el proceso de acceso: seis en total. Hubo países de Europa que tuvieron que esperar 10 años para recibir la invitación. El Gobierno argentino calculaba que un tiempo razonable era recibir la invitación dos años después de la candidatura y que el proceso de acceso demorase cuatro años más. Este 31 de mayo se venció el primer plazo, pero todavía puede ser invitado en el segundo semestre. Scalgione descartó que las turbulencias financieras por las que atravesó el país en mayo pudieran afectar el proceso de admisión del país. “Tal vez sea una razón más fuerte para que la OCDE salga a respaldar este proceso de transformación. Lo que está haciendo Argentina a nivel mundial es muy relevante”, reflexionó.

“Estamos transformando el país”

Los pilares de la OCDE son la gobernanza mundial, el desarrollo económico e inclusivo y las instituciones sólidas. “La gobernanza implica ser parte, poder opinar de las grandes cuestiones del mundo. El desafío del desarrollo económico es generar riqueza, pero con inclusión al mismo tiempo. No existe más la teoría del Consenso de Washington de que primero creamos la riqueza y después esperamos que se derrame. El pilar institucional es el más fuerte importante de todos”, resumió Scaglione.

Marcelo Scaglione, representante del Ministerio de Hacienda ante la OCDE, en la Fundación Frondizi.

En el trabajo de implementación de las reformas tiene un papel central el Poder Legislativo. “Estamos transformando el país y muchas de esas transformaciones requieren de una mayoría parlamentaria”, explica el funcionario. Argentina se ha incorporado a la Red Parlamentaria Global, una institución de peso en la OCDE: muchos de los países miembros tienen regímenes parlamentarios. Pero además porque el objetivo es que se mantenga como una política de Estado. “El desafío acá es que esto perdure y que no sea una cuestión de un Gobierno, sino que sea nuestro legado para las próximas generaciones”, planteó. “Nuestro objetivo no es ingresar a la OCDE para ser parte de un club de países. Nuestro objetivo es utilizar la OCDE como una herramienta de transformación que permita el desarrollo económico y social, inclusivo, sostenido y sostenible”.

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