Pelosi-Machinandiarena: “Los norteamericanos no estaban en contra del desarrollo que Frondizi quería impulsar”

En esta ocasión, presentamos la entrevista a las historiadoras Hebe Carmén Pelosi y Leonor Machinandiarena de Devoto, quienes han investigado las relaciones exteriores en nuestro país, y de manera muy particular las del periodo del gobierno desarrollista. Conversamos con ellas sobre la visión geopolítica de Frondizi y las relaciones entre Argentina y EE UU, dos temas que el mismo presidente estadounidense, Barack Obama, destacó en su reciente visita a nuestro país.

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Buenos Aires, Café los Inmortales. Miércoles 24 de junio 2015.


(Hemos identificado como VD las preguntas nuestras y como H las respuestas de Hebe Pelosi y con una L las de Leonor Machinandiarena)

VD.Ustedes publicaron un libro titulado “Las relaciones internacionales en la presidencia de Frondizi. Desarrollo, integración latinoamericana y paz mundial” [Editorial Académica Española, 2012]. ¿De qué se trata?

L. Nosotras nos dedicamos a la investigación histórica. Hebe es una especialista en las relaciones de la Argentina con Francia. Yo trabajé las relaciones de Perón con Chile y colaboré como investigadora principal en la Historia de las Relaciones Exteriores dirigida por Cisneros y Escudé.

H. Fue clave para nosotras tener un fondo documental como el archivo personal de Frondizi donado a la Biblioteca Nacional [Fondo del Centro de Estudios Nacionales – CEN] para poder trabajar. Paradójicamente, casi no encontramos material relativo al período de Frondizi en el Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores. Leonor pudo reunir documentación del archivo británico y yo hice lo mismo en el archivo francés.

L. Los documentos del Departamento de Estado de EE UU los consultamos online. Así accedimos a conversaciones que en la documentación argentina no habían quedado registradas y pudimos observar si había diferencias con las que sí existían.

VD. Estaba todo menos la parte correspondiente a la Cancillería argentina…

L. Exactamente. Porque, si bien lo que hay en el CEN nos fue de mucha utilidad porque es lo único conservado en la Argentina y donde encontramos memorandos importantes, carece de la sistematización de un archivo de la Cancillería. ¿Dónde están las notas de las principales embajadas argentinas en esos cuatro años? ¿Y las actas de las entrevistas presidenciales? En otros países queda una copia en el archivo de lo dicho en cada reunión que mantiene tanto el presidente como sus ministros y funcionarios. Acá, en cambio, no hay nada archivado.

H. Hay mucho material hasta la época de Perón, después, aparentemente, dejó de cumplirse la obligación de archivar, o la documentación se perdió por algún motivo. También se dice que los embajadores y ministros, cuando se van, se llevan a sus casas esa documentación como si fuera propia. De esta manera, queda vedado al acceso de los ciudadanos.

L. También hay alguna documentación que no dan a conocer por cuestión de secreto de Estado, pero esta situación no debería pasar de determinados años.

H. Hay estándares internacionales respecto de los archivos, que establecen la desclasificación a los 30 años. Pero acá no. No hubo acuerdo en adoptar un criterio. De todas maneras, tuvimos entrevistas muy interesantes como con el [diplomático Carlos] Ortiz de Rosas, quien nos dio muchos detalles de lo que fue la época de Frondizi. También recurrimos a las memorias de Oscar Camilión, muy valiosas. Sobre todo en la relación con Brasil, que en la época de Frondizi fue fundamental, siendo un primer antecedente del Mercosur.

VD. ¿Habían trabajado juntas anteriormente?

L. No, nos conocimos buscando información sobre Frondizi en la vieja sede del Archivo de Relaciones Exteriores, que funcionaba sobre un depósito de la Policía Federal en la avenida Vélez Sarsfield. Con el tiempo se fue generando una relación y, finalmente, decidimos trabajar en un proyecto conjunto.

VD. Leonor, tu apellido es Machinandiarena, es inevitable preguntarte por tu relación con Narciso

L. Narciso era primo de papá. Aunque provenían de distintas ramas familiares eran bastante amigos. Pero en la época de Frondizi tuvieron un problema y se dejaron de ver. Como consecuencia, nunca llegamos a conocer a esa parte de la familia hasta que, hace unos años, se formó un grupo familiar en Internet al que fui invitada y me incorporé. Intercambiamos información sobre el árbol genealógico hasta llegar a completarlo.

VD. ¿Cómo era la política exterior antes de Frondizi, particularmente en el peronismo?

L. Como se sabe, Perón no se llevó bien con Estados Unidos. A nivel regional, intentó realizar algunos acuerdos con los países vecinos, pero generó mucha animosidad porque pretendió llevar adelante una política activa para lograr la hegemonía de la Argentina. En el caso de Brasil, por esta desconfianza, Itamaraty se opuso fuertemente e impidió que Getulio Vargas concretara algún acuerdo con Perón. La manera de relacionarse fue mediante pactos bilaterales y no quiso asociar al país a los organismos internacionales creados después de la guerra. Esta medida la tomaría el gobierno siguiente.

VD. ¿Y con Frondizi que cambió?

H. Frondizi y Carlos Florit, su primer canciller, decidieron volver a integrar a la Argentina a nivel regional, pero en una relación entre pares, no como país hegemónico. Y con Estados Unidos también fue un gran cambio . Con sus viajes a los países de la región, a Estados Unidos, a los principales países de Europa, a Canadá, India, Tailandia y Japón, hizo que el mundo conociera a la Argentina como nunca antes lo había hecho un Presidente.

L. Frondizi expresó que el lugar de la Argentina estaba en occidente. No obstante, algunos autores definen su posición como neutralista.  Muchas veces habló en nombre del continente. Sin embargo, cuando Kennedy le insinuó que debía liderar a Sudamérica, Frondizi respondió que no, que su función no era liderar. De alguna manera lo hacía, pero siempre con previa concordancia con Brasil y Chile.

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PARTE 1: LA ARGENTINA y AMERICA LATINA

VD. ¿Frondizi entendió que Brasil no era un rival, sino un aliado clave para el desarrollo argentino?

L. Es importante comprender que Brasil ya tenía un cierto grado de desarrollo. Venía contando con ayuda de Estados Unidos, principalmente por haber sido aliado en la guerra. Ahí la Argentina perdió una gran oportunidad. [La planta siderúrgica de] Volta Redonda se construyó como retribución a ese apoyo. Perón quiso potenciar el ABC [integración entre Argentina, Brasil y Chile], pero la resistencia que provocaba su política en algunos círculos políticos y en la prensa impidió que ese acuerdo se concretara. Frondizi supo generar más confianza. En su viaje a Brasil, como presidente electo, pronunció un importante discurso en Itamaraty, donde sostuvo que no se trataba sólo de comerciar, sino de tener una política económica común. Había que evitar los recelos pues un país fronterizo no era un enemigo, sino un hermano que cuidaba las espaldas. Estas palabras sirvieron para recomponer la confianza y dejar atrás las suspicacias de la etapa peronista. La ALALC [Asociación Latinoamericana de Librecomercio], que se creó en 1960 en Montevideo, también puede considerarse un antecedente del Mercosur.

VD. ¿Qué impacto tuvo el pacto de Uruguayana entre los dos países?

L. La amistad con Brasil se había consolidado ya con Kubitschek. Janio Quadros decidió seguir con esa política. Cuando Frondizi partía para Uruguayana para la entrevista, un almirante le advirtió que por allí al volver ya no era presidente. Pero Frondizi decidió ir igual. El acuerdo principal de Uruguayana fue un convenio de amistad y consulta, a partir del cual se debían consultar algunos temas de política exterior y la actuación en organismos internacionales para asumir una posición conjunta. Eso trajo después problemas con otros países que se sintieron afectados. Fue así que Frondizi viajó a Chile a llevar tranquilidad y expresar que otros países podían sumarse. Creo que la firme decisión de Frondizi ante los pedidos de Kennedy respecto de Cuba se debió en gran parte a la posición acordada con Brasil y Chile. Los tres países cumplieron lo acordado.

H. Es importante comprender que Frondizi no solo veía el desarrollo para la Argentina, sino como una cuestión general para Latinoamérica, para todos sus países.


PARTE 2: LA RELACIÓN CON LOS ESTADOS UNIDOS

VD. La Argentina tenía históricamente con Estados Unidos una relación fría y distante. Incluso la UCR tenía una impronta antiimperialista bien marcada, y Frondizi no era ajena a ella. Sin embargo ,su política fue de acercamiento y amistad.  ¿A qué se debió este cambio de la estrategia geopolítica?

L. El eje pasaba por dónde conseguir los recursos para el desarrollo. Y los recursos estaban en Estados Unidos, por lo que no había más remedio que llevarse bien.

H. Frondizi fue personalmente a Estados Unidos a buscar inversiones y capitales. No mandó a nadie. Fue él, el primer presidente que lo hizo en la historia argentina.  Y, en eso, tuvo gran relevancia Roberto Alemann, con los memorandos que enviaba como agregado económico en Washington.

VD. ¿Cuál fue la reacción norteamericana a este acercamiento argentino? ¿Comprendieron sus propósitos?

L. Cuando Frondizi viajó por primera vez a Estados Unidos en febrero de 1959 la Argentina acababa de recibir un paquete de créditos muy importantes por 329 millones de dólares de distinta procedencia (FMI, bancos privados, Eximbank, Fondo para el Desarrollo y Secretaría del Tesoro). Cuando el presidente argentino hizo nuevos pedidos de ayuda financiera para proyectos como el de El Chocón y el acero, los funcionarios norteamericanos se mostraron sorprendidos. Tanto Eisenhower como su secretario de Estado, John Dulles, expresaron su voluntad de ayudar, y los informes del embajador Beaulac fueron favorables. Sin embargo, los pedidos de asistencia encontraron en la vía burocrática algunos impedimentos para su concreción.

VD. EE UU no se oponía a su programa de desarrollo, sino que lo comprendía y apoyaba. Pero…

L. Los norteamericanos no estaban en contra del desarrollo que Frondizi quería impulsar, pero se fijaban en la capacidad de pago del país. También criticaban la diversidad de proyectos con pocos estudios que los sustentaran. Frigerio realizó un viaje en abril de 1959 para conseguir inversiones, y la crítica fue que había ido con una shopping list: El Chocón, hierro y acero, aeropuertos, hoteles, caminos. Frigerio pretendía que le asignaran una cifra global y el gobierno poder disponer las obras. Pero no es así como se maneja el gobierno norteamericano. Tanto los créditos de organismos públicos como privados deben estar muy bien justificados.

VD. Es lógico lo que plantean, pero Frigerio sabía que si no hacían rápido todo…

H. Sí, trabajaban contra reloj, sabiendo que en cualquier momento los podían derrocar. Se pidió mucho. Le dieron, sí, pero no todo lo que pedían.

VD. ¿Y Frigerio como se llevó con Estados unidos? 

L. Frigerio fue después de que había estado Frondizi. El pensó que podía explicar los proyectos y conseguir la financiación. Fue el subsecretario para Asuntos Interamericanos quien calificó el pedido argentino de shopping list. Lo que pretendía el gobierno norteamericano era que los proyectos se presentaran por separado, muy bien estudiados y con los presupuestos correspondientes. Esto puede servirnos también de ejemplo para la forma de llevar adelante la búsqueda de financiamiento en la actualidad.

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PARTE 3: La ALIANZA PARA EL PROGRESO

VD. ¿Qué fue la Alianza para el Progreso?

L. Fue un programa de ayuda para América Latina que se gestó en el gobierno de Eisenhower. Kennedy lo encontró ya organizado y le puso el nombre. Surgió por un pedido de Kubitschek, el presidente de Brasil, a través de la Operación Panamericana. Luego de la visita de Frondizi a Brasil como presidente electo, Kubitschek planteó a Estados Unidos la necesidad de América Latina de una gran ayuda para desarrollarse. Lo hizo solo y Frondizi se molestó. Aclaradas las cosas, Frondizi dio total apoyo a la Operación Panamericana.

H. El pedido llegó a Eisenhower, quien hizo una gira por América Latina para ver personalmente cuál era la situación. Debe recordarse el mal trance que debió pasar el vicepresidente Nixon en su gira de 1958. Eisenhower buscó inspirar confianza y aunar voluntades contra el comunismo. Como consecuencia, se creó un Fondo para el Progreso Social de 500 millones de dólares, en julio de 1960, ya casi terminando su periodo. Ésa fue la base de la Alianza para el Progreso.

VD. ¿Cuál era la posición de Frondizi respecto de la Alianza para el Progreso?

L. Frondizi quería que la Alianza para el Progreso financiara el desarrollo. Al comprender que Estados Unidos pretendía hacer asistencialismo con ese programa llegó a decir a Kennedy, textualmente: “Ustedes pretenden hacer peronismo en América latina”.

VD. ¿Dijo eso, textualmente, al presidente de Estados Unidos?

L. Sí, en la reunión de Palm Beach. Y debió explicar: ayuden al desarrollo de las industrias de base, no hagan  asistencialismo.

H. No sólo pretendía inversiones, sino también tecnología.  Roberto Alemann me contó que para Frondizi era clave la tecnología que podía ofrecer Estado Unidos, sobre todo para lograr lo que para él siempre fue un objetivo estratégico: la central hidroeléctrica de El Chocón.

VD. ¿Cuál fue la reacción de Kennedy a los planteos de Frondizi?

L. Frondizi justificaba la necesidad de asistencia financiera en que el desarrollo era clave para  preservar a los países del comunismo. Kennedy dijo comprenderlo, pero señaló que la decisión no dependía sólo de él. El Congreso norteamericano no estaba dispuesto a entregar los dólares de los contribuyentes para esa cuestión. La ayuda no sería masiva y a gran escala como él pretendía.

H. Estados Unidos estaba a favor de una cierta ayuda, pero con diferencias de criterio. Mientras Frondizi quería aplicarla al desarrollo, los norteamericanos la veían como una ayuda enfocada más en vivienda, reforma agraria y tributaria, salud y educación. Y por más que Kennedy personalmente estuviera de acuerdo, la oposición en el Congreso no colaboró.

L. Hay algo notable y es que Frondizi sostuvo que la Alianza para el Progreso tenía que hacer foco en la Argentina, Brasil y, tal vez, Chile, y que estos países debían potenciar a los más chicos. Insistió en que la problemática del cono sur no era la misma que la del Caribe. En el Caribe la cuestión era Cuba y el comunismo; en el continente era el desarrollo.

VD. ¿Qué buscaba Frondizi, inversión directa o préstamos por medio de organismos?

H. Cuando presentó sus pedidos de ayuda financiera, Frondizi apuntaba a obtener préstamos públicos del gobierno de Estados Unidos. Tanto Eisenhower como Kennedy insistieron en que en principio debía fomentarse la inversión privada. No era costumbre del gobierno norteamericano dar préstamos de Estado a Estado, salvo por una cuestión estratégica. Los organismos de crédito otorgaron préstamos de acuerdo a la capacidad atribuida al país.

L. En la primera entrevista con Kennedy en las Naciones Unidas, Frondizi entregó una lista con los proyectos para los cuales quería inversiones. Dean Rusk, el secretario de Estado, le dijo a Kennedy que el pedido superaba los 1.000 millones de dólares y que algunos proyectos eran nuevos, por lo cual le recomendó dar una respuesta general para luego ver cada caso con los asesores técnicos. Kennedy, a su vez, expresó que su país tenía un alto déficit presupuestario y no había recursos para financiar la Alianza para el Progreso. El haber logrado un gran empréstito de Estados Unidos hubiera dado mucho más aire al gobierno ante la opinión pública.  Fue una época de ajuste, siguiendo indicaciones del FMI. Frondizi había recibido un país en crisis, sin reservas prácticamente. La política respecto del petróleo se implementó para obtener resultados rápidos y frenar la fuga de divisas.

VD. ¿Cómo analizan el periodo los  investigadores norteamericanos?

L. Hay algunos que son críticos porque sostienen que Frondizi y Frigerio usaban su posición en el tema de Cuba para presionar con estos pedidos de asistencia financiera, como una especie de chantaje. Pero la pretensión de que Estados Unidos financiara el desarrollo de América latina era común a todos los países. Incluso Fidel Castro, antes de enfrentarse abiertamente a Estados Unidos, estuvo en Buenos Aires para una reunión del Comité de los 21 y pidió un plan Marshall para América Latina de 30.000 millones de dólares.

“Frondizi quería que la Alianza para el Progreso financiara el desarrollo. Al comprender que Estados Unidos pretendía hacer asistencialismo con ese programa llegó a decir a Kennedy textualmente “ustedes pretenden hacer peronismo en América latina…”


PARTE 4. LA CUESTIÓN CUBANA

VD. El gran asunto geopolítico de la época era la revolución cubana y sus consecuencias… ¿Cómo influyó en el contexto político de Frondizi?

H. Para América Latina fue importantísima no sólo en sí misma, sino por lo que fue su difusión y lo que podía implicar su propagación. Ni hablar que la cercanía con Estados Unidos la convirtió en un tema crucial.

L. Castro se declaró marxista-leninista en diciembre de 1961, pero la revolución cubana preocupaba al gobierno norteamericano desde 1960. En realidad, la gira de Eisenhower a América latina, además de tomar contacto con la región, apuntaba a sondear la posición frente a Cuba de los gobiernos latinoamericanos. Kennedy insistió en que era un problema de todo el hemisferio.

VD. ¿Y ese fue el tema de la famosa Conferencia de Punta del Este?

L. Sí. Venezuela y Colombia querían sanciones para Cuba. Una de las opciones era hacer una reunión de consulta en el marco de la OEA, pero Frondizi no estaba de acuerdo porque consideraba que debía hacerse la consulta con la posición ya consensuada. La presión de Colombia logró que se realizara la reunión de consulta cuando Frondizi estaba en la India.  En el viaje de regreso el presidente argentino se reunió con Kennedy en Palm Beach y le recriminó no haber respetado la opinión de la Argentina y otros países de relevancia. Frondizi expresó que no estaba de acuerdo con una ruptura colectiva que consolidaría el aislamiento de Cuba y su total incorporación a la esfera soviética. Y agregó que, habiendo 13 países que ya habían cortado relaciones con Cuba, el único motivo para realizar la reunión de consulta era conseguir el único voto que les faltaba para expulsar a Cuba.

H. Es importante tener en cuenta que Kennedy tenía mucha presión del Congreso que le exigía esta postura férrea con Cuba. Lo mismo que la opinión publica, de tanto peso en Estados Unidos.

L. Frondizi pidió apoyo a Kennedy para un proyecto alternativo, que básicamente buscaba enfatizar un compromiso de Cuba con América Latina, remarcando el hecho de que no podía estar aliado con una potencia extra-continental. La intención era que el gobierno cubano volviera atrás y se reintegrara al orden latinoamericano. Pero este proyecto no prosperó. Finalmente, Estados Unidos compró el voto que faltaba a Haití, a cambio de la construcción de un aeropuerto, y Cuba fue expulsada de la OEA. Seis países se abstuvieron en la votación: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Bolivia y México.

H. Ahora que Estados Unidos ha levantado el bloqueo y retomado las relaciones con Cuba se da algo que se postuló por primera vez con Frondizi. Ésa era su postura. Eso ya lo decía Frondizi.

VD. ¿Cómo se vivió la posición de Frondizi aquí?

L. Le echaron en cara a Frondizi que había apoyado las sanciones a República Dominicana que era una dictadura de derecha y no a Cuba que era de izquierda, dando entender simpatías por cuestiones ideológicas. El presidente fue acusado de comunista. Se generaron problemas internos por apoyar a Cuba. No había un problema cubano en la Argentina, como existía en Estados Unidos, pero la posición del presidente lo provocó. Vale destacar que cuando Félix Luna le preguntó por qué no había cedido en esa cuestión, Frondizi respondió que cuando tomaba una decisión se hacía cargo y después si tenía consecuencias veía como solucionarlas…

VD. ¿El apoyo a Cuba fue determinante en el golpe de estado que lo derrocó?

L. Yo creo que fueron dos cosas: dicho apoyo y el triunfo de los peronistas en las elecciones de marzo de 1962. De hecho, Frondizi cortó las relaciones con Cuba a los ocho días de terminada la reunión de consulta, pero esto no frenó los planes de derrocamiento.

H. Y también el haber recibido al Che Guevara. Fue un pedido del mismo Che, que quería tener una reunión con Frondizi. Estaba la excusa de que también se había entrevistado con Goodwin, un asesor norteamericano que participaba de la Conferencia. Entonces, ¿qué tenía de malo juntarse también con el representante cubano? Pero no, Guevara no era cualquier persona. Camilión dijo en sus memorias que, cuando se enteró de la reunión, se agarró la cabeza y dijo: “no sabe lo que ha hecho”.

VD. ¿De alguna manera, fue en esa Conferencia de Punta del Este donde se determinó en gran parte el destino de Cuba y, sin saberlo, también del gobierno de Frondizi?

L. Exactamente. Aclaro que hubo dos conferencias históricas en Punta del Este: la del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), donde se lanzó la Alianza para el Progreso en agosto de 1961; y la otra, la reunión de Consulta de la OEA, en febrero de 1962, que trató la cuestión de Cuba.

VD. En el discurso de Paraná, posterior a la conferencia de 1962, Frondizi denunció que el mecanismo para excluir a Cuba no era el correcto. Era un argumento legalista, pero su opinión era que si no respetamos las leyes abrimos la puerta a que pase cualquier cosa…

L. Claro, porque en la carta de la OEA no había ninguna cláusula que permitiera excluir a un miembro de la organización. Frondizi había propuesto excluir a Cuba de la OEA, pero previa modificación de la Carta de la OEA. Los norteamericanos estuvieron de acuerdo, pero finalmente postularon una solución más rápida.

“Ahora que Estados Unidos ha levantado el bloqueo y retomado las relaciones con Cuba se da algo que se postuló por primera vez con Frondizi. Ésa era su postura. Eso ya lo decía Frondizi.”


PARTE 5: FRONDIZI Y EL MUNDO

VD. Frondizi fue un presidente que viajó por todo el mundo, como nunca antes lo había hecho un presidente argentino. ¿Qué impacto tuvo?

H. Fue hasta la Antártida.

L. El viaje a la Antártida fue en parte para inducir al Congreso argentino a aceptar los tratados con Chile, que finalmente no fueron aprobados por ninguno de los dos congresos.  El principal obstáculo fue el tratado de Navegación, que Chile no quiso aceptar, pues permitía el paso de buques de guerra argentinos por pasos chilenos sin autorización.

H. En los documentos franceses aparece muy clara la grata sorpresa que tuvo De Gaulle cuando conoció a Frondizi.  Cuentan que, inmediatamente después de su encuentro, llamó al ministro alemán Ludwig Erhard y le dijo: “Ahí va para allá uno que sabe, que vale la pena”. Incluso un discurso muy importante que dio Frondizi en Europa fue ante la CEE [Comunidad Económica Europea]. Es un discurso fundamental para comprender lo que entiende por desarrollo. El presidente de la comisión ejecutiva de la CEE afirmó que la Argentina y América latina no podían haber encontrado un abogado más capaz para defender sus intereses que el presidente Frondizi.

VD. ¿Por qué piensan que dejó esa impresión tan valiosa frente a los grandes líderes mundiales?

H. Primero, porque lo descubrieron. No sospechaban que la Argentina tuviera un presidente así. Lo descubrieron y quedaron asombrados. De Gaulle, Adenauer, Nehru, el mismo Kennedy, valoraron que tenía ideas claras y sabía a dónde quería llegar. En especial, con el viaje a Europa. Puedo decir que descubrieron un personaje que no esperaban. Las visitas a los distintos países finalizaron con promesas de profundizar la cooperación cultural y económica y el deseo de que las respectivas industrias aumentaran sus inversiones en la Argentina. Los bancos suizos se comprometieron a colaborar con el crédito europeo para la estabilización.

VD. ¿Qué papel tuvo el análisis geopolítico desarrollista, resumido en la frase de la “coexistencia pacífica”?

H. Frondizi tenía bien claro que la guerra impedía el desarrollo y fue un promotor de la paz.

L. Frondizi y Frigerio llegaron a la conclusión de que ésa sería la situación internacional durante los años siguientes. Fue un concepto clave porque dicha situación permitiría a los países como el nuestro una mayor libertad de acción. Pero resultó que la guerra fría se hizo presente en el continente con la cuestión de Cuba, y esto complicó la instrumentación del enfoque. Fue el gran tema de las reuniones con Kennedy.

H. La interdependencia del contexto global con la política interna es un término clave para comprender la época y a la misma figura de Frondizi.

VD. ¿Y el tema de los viajes, generaba rechazó acá?

H. Sí, no cayeron bien. Es que la situación interna no era buena. En 1960, en las elecciones legislativas, el 78% de la población votó en contra, y el gobierno quedó con una mayoría muy pequeña en diputados. Hay que recordar que el plan de estabilidad sinceró las tarifas, devaluó. El “pasar el invierno” de Alsogaray, las huelgas, los planteos militares. Muy fuerte todo. Creo que a largo plazo el país hubiera resurgido como nunca, pero no le dieron tiempo, lamentablemente.

L. Frondizi conoció la crítica que se le hizo por su viaje a Asia. Algunos medios sostuvieron que, en lugar de viajar, el presidente debía quedarse y preocuparse por los problemas internos. Él respondió que el que no entendía el viaje no comprendía que el mundo había cambiado. Visitó la India, Tailandia y Japón, y firmó acuerdos con los dos últimos países con el propósito de generar vínculos para el desarrollo del país.

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