Protagonistas: Marcos Merchensky

*) Por Luis Clementi.

Marcos Merchensky(1916–1982) Periodista, dirigente universitario y político, Diputado Nacional. Ejerció el periodismo profesional en los diarios La Razón y Clarín; y en Fibra, Futuro, La Vanguardia, Vea y Lea, Qué, El Laborista, Cuadernos de Mañana, El Nacional, Primera Plana, Confirmado y Panorama. Fue autor de los libros Las corrientes ideológicas en la historia argentina(1959) y Después de la guerra psicológica (1965). Trabajó junto a Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Isidro Odena, Juan José Real, Ramón Prieto, Rogelio Frigerio y Arturo Frondizi, entre otros. Fue periodista por vocación, de elevados principios éticos y comprometido con los intereses nacionales.

Semblanza personal

Sus padres, Efraín Merchensky y Eugenia Verbitsky, llegaron al país con la inmigración rusa de origen judío a principios del siglo XX. Se casaron en 1911 en Bahía Blanca y tuvieron cuatro hijos: Sara, Sofía, Marcos y Zulema. Nacido el 5 de abril de 1916, Marcos cursó sus estudios primarios en Arrecifes y el bachillerato en el Colegio Nacional de Chivilcoy. A lo largo de su vida fue un entusiasta lector, y ya en su adolescencia disfrutaba los escritos de Alberdi, Sarmiento, José Ingenieros y del español Pérez Galdós. A los 17 años fundó el periódico estudiantil Fibra, que adquirió por impulso de sus realizadores el carácter de órgano de difusión del Centro de Estudiantes del colegio nacional. Su primera edición apareció el 10 de abril de 1933, merced a la financiación que realizó don Efraín, gerente del grupo Bunge y Born en la zona.

 Desde muy joven se interesó por los grandes problemas nacionales y por la situación social latinoamericana. Es por ello que a lo largo de su vida fue una constante la preocupación por la ausencia de un proyecto genuinamente nacional; la dependencia intelectual y concreta de la política nacional con relación a los poderes externos; la grave crisis estructural que profundizaba el subdesarrollo; y la endeble formación de los cuadros dirigentes, que sin sustento propio, se entretenían en pasiones políticas menores. Esta posición se veía reflejada con toda claridad enFibra. Es en ese período de su juventud cuando surgió su interés por los asuntos políticos, centrado en los intereses nacionales y, según su entrañable amigo el poeta León Benarós, por la  militancia política en las filas del socialismo. Alguna vez Marcos escribiría: “La militancia confiere clara ubicación ideológica”. A lo largo de su vida, ese compromiso militante le significó muchas satisfacciones, pero también innumerables contratiempos, entre ellos, la pérdida de la libertad varias veces, con entradas a la cárcel de Villa Devoto. Pudo superar estas situaciones merced a su fuerte adhesión a principios éticos y políticos – que postuló y defendió a través del periodismo- y el apoyo familiar incondicional.

 Mientras el país sufría las consecuencias del golpe militar del 6 de septiembre de 1930 y los jóvenes universitarios reivindicaban la Reforma de 1918, a fines de la década del treinta, la familia Merchensky se trasladó a Buenos Aires. En ese contexto, Marcos ingresó a la Facultad de Derecho y, a través de sus inquietudes y militancia socialista, se incorporó al Centro de Estudiantes. De las tres corrientes políticas que se disputaban la conducción del Centro: los comunistas, los liberales y los reformistas (radicales y socialistas), Marcos y un conjunto de militantes trabajaron con ahínco y lograron la dirección del Centro para los reformistas. Uno de sus colegas fue el radical Domingo Romano, quien recordaría a Marcos como “el mejorde nosotros”, atento a su formación intelectual, espíritu crítico, capacidad analítica y, sobre todo, por su eficacia como organizador. Por aquellos años trabajó como empleado en Bunge y Born y leyó con avidez sobre filosofía, derecho, ciencias e historia.

 En 1942, lanzó junto a un grupo de militantes la publicación socialista Futuro, desde donde reclamaban la participación juvenil y reprochaban a la dirigencia estudiantil la falta de protagonismo. Desde el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho, participó en la reorganización de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) y posteriormente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), de la cual fue designado Secretario General en 1943.

 Producido el golpe del 4 de junio de 1943, demostró su oposición al mismo liderando el “Comité de Ocupación” de la Facultad de Derecho, que culminó con su detención. En dicha oportunidad, se encerró en un aula con sus compañeros, entonando el himno nacional, hasta que en la madrugada fueron desalojados y encarcelados en Villa Devoto, en la que quizás fuera la primera “noche de los bastones largos”.

 Como consecuencia del golpe militar, la universidad fue intervenida y se impuso un claustro docente adicto, mientras los jóvenes se revelaban e intentaban consolidar la identidad nacional a través de fuertes reclamos. Marcos, de temperamento pacífico, lúcido y equilibrado, pasaba rápidamente a la acción cuando era necesario, ya sea en los encontronazos callejeros entre “zurdos” (socialistas, comunistas y trotskistas) y  “nacionalistas” (católicos o liberales) o en el plano personal. Alguna vez, frente a un gesto que consideró irrespetuoso hacia un miembro de su familia y luego de una discusión que no le aportó satisfacción, retó a duelo a su rival y hubo que hacer malabares para dejar a salvo el honor de los contendientes sin llegar al enfrentamiento. Sin duda, tuvo cierta influencia en esta acción su cálida amistad con Alfredo Palacios. Con él había aprendido las normas del código de honor y el uso de las armas, ganándose el respeto del veterano dirigente. Palacios le pidió que le ayudara a escribir sus memorias, propuesta que Marcos no aceptó por sentir que no reunía las condiciones necesarias para hacerlo.

 En 1943, en Buenos Aires, se llevó a cabo el Segundo Congreso de las Juventudes Socialistas, y fue allí donde  conoció a quien más tarde sería su esposa y compañera de toda la vida: Dora  Dehollain. De este nuevo hogar, donde imperó el amor, el respeto, la libertad y el pleno compromiso político y humano, nacieron sus cuatro hijos: Marta, Efraín, Marcos y Pablo.

 En aquella época se avecinaban tiempos difíciles para el país y su gente. Al ordenarse la disolución de los partidos políticos, Marcos y otros dirigentes socialistas, entre ellos Dardo Cúneo y Jorge Chinetti, integraron una agrupación que denominaron “Acción Socialista”, apuntando a la conformación de una corriente popular, capaz de revertir el desaliento social y la incapacidad dirigencial. Posteriormente, mientras el país se agitaba políticamente, fue testigo presencial de la movilización del 17 de octubre de 1945 en Plaza de Mayo, y comprendió el impacto que tendría en el horizonte político del país la aparición del Coronel Juan Domingo Perón. En esa etapa, Merchensky dividió su militancia entre lo estudiantil y lo político. Fueron muchas las noches en que debió dormir fuera de su casa para evitar la represión policial, oportunidades en que sus amigos, el radical Domingo Romano, Agustín Cuzzani y otros, le brindaron albergue.

 La situación política imperante en 1945 requería una respuesta política con un socialismo más proactivo, razón por la cual dentro de “Acción Socialista” se conformó un grupo de trabajo compacto, tanto en el plano partidario como en la lucha estudiantil. Adhirieron a ese grupo varios dirigentes, entre los que se destacaban: Dardo Cúneo, Merchensky, Andrés López Accoto, David Tieffenberg, Nelly Saglio, Guillermo Estévez Boero (Santa Fe) y Esteban Gorriti (Córdoba).

 En 1950 participó de la edición de Cuadernos de Mañana, cuyo comité de redacción integraba junto a Cúneo, López Accoto, Nelly Saglio y Tieffenberg, y que administraban otros reconocidos dirigentes. La revista llegó a publicar cuatro números y el grupo comenzó a cobrar significación dentro y fuera del Partido Socialista.

 Perón había triunfado en las elecciones del 24 de febrero de 1946, y el clima político, frente a la homogeneidad social de los sectores que lo apoyaban -fundamentalmente obreros y clase media- comenzó a enrarecerse. Los intelectuales y la alta burguesía consideraban al peronismo como heredero del golpe de junio y simpatizante del fascismo derrotado en la Segunda Guerra Mundial, pero que a través del nuevo gobierno se imponía en nuestro país. Si los ataques al gobierno eran duros, la respuesta no fue menor.

 Por profundas discrepancias con la conducción del partido y debido a los feroces ataques que le propinaban a sus dirigentes, a mediados de 1953 la dirección del Partido Socialista expulsó a los integrantes del grupo “Acción Socialista”. Marcos y sus compañeros quedaban así en la intemperie política.

 Periodista profesional 

Los negocios familiares no marchaban bien y, hacia 1944/45, Marcos decidió ingresar al diario La Razón y asumir el periodismo en forma profesional.Su hermana Zulema sostenía que “el periodismo erauna pasión que nació con él”. Hasta ese momento había canalizado su vocación a través de publicaciones socialistas, pero el nuevo desafío le imponía ampliar su esfera de acción. En noviembre de 1947, merced a la calidad de su trabajo, fue premiado por la Comisión de Homenaje al periodista Enrique García Rey. mer

 Paralelamente, colaboró con la revista Vea y Lea y luego en Qué,apenas fuera fundada en 1946 por Baltasar Jaramillo. Esta publicación es considerada la primera revista de noticias que se editó entre nosotros. Tiempo después, renunció a Qué por considerar que se había perdido la línea editorial, al realizar un peligroso acercamiento al gobierno peronista. Sostuvo que por principios éticos no podía continuar trabajando en la misma.

 Merchensky se incorporó luego al diario Clarín,en la primera redacción que funcionó en la calle Moreno al 800. En marzo de 1947, luego de casi dos años de trabajo, renunció por estar en desacuerdo con una nota editorial. Roberto J. Noble, director y fundador del diario, no compartió su decisión, pero aceptó la dimisión y le agradeció su colaboración como uno de los redactores de la primera hora.

 Así era Marcos: leal y fiel a sus principios, al punto de no medir las consecuencias personales a la hora de defender sus ideas.

 Entre 1952 y 1953, aumentó la violencia política en el país y debió cambiar frecuentemente de domicilio para esquivar los arrestos, con infinidad de anécdotas que marcan la convicción e hidalguía de un militante político. El periodismo le brindó la herramienta para canalizar sus ideas y también la forma de ganarse la vida. Su talento y formación intelectual le permitieron desempeñarse con soltura en todas las secciones de un diario, y fue muy querido y respetado por sus pares por el nivel de su pensamiento estratégico, la altura de sus razonamientos y la lucidez de su pluma. En algunas etapas de su carrera como periodista, debió apelar al uso de seudónimos para poder colaborar con los medios. En Vea y Lease ocultó bajo el nombre de “Martín Mendez”,luego con el de “Alejandro Martel”,y después de nacer su hijo Pablo, “Alejandro P. Martel”, que contenía “codificado” el nombre de sus cuatro hijos.

 Con el golpe de 1955, muchos socialistas cuestionaron a Perón, pero no justificaron la represión al pueblo peronista ni la actitud revanchista. Es así como a partir de una reformulación de “Acción Socialista” se reeditó Cuadernos de Mañana. Y en 1956, El Laborista le concedió una columna denominada “Piedra Libre para Marcos Merchensky”. Con el país dividido entre peronistas y antiperonistas, y un creciente deterioro de la situación social y económica, Argentina se disgregaba. En ese momento, apareció con fuerza en la escena política el Dr. Arturo Frondizi, quien desde la Unión Cívica Radical intentó encontrar respuestas a la crisis, convocando a todos los sectores a la pacificación nacional. Durante esta etapa, Frondizi, a través de Narciso Machinandiarena, conoció a Rogelio Frigerio, quien había asumido la conducción de Qué.

 Paralelamente, los integrantes del grupo  “Acción Socialista” decidieron conversar con el Dr. Arturo Frondizi, atraídos por su mensaje de pacificación, la necesidad de construir un puente de unión entre las fuerzas políticas, las clases y los sectores sociales, para recuperar la democracia con paz, legalidad y desarrollo nacional.

 En ese tiempo, Marcos reingresó en Quépara trabajar conRogelio Frigerio. Allí compartió la lucha con Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche y otros intelectuales y pensadores convocados por dicha revista para analizar la situación nacional. Además, trabajó con Isidro Odenay Ramón Prieto, con quienes más adelante conformaría la “usina desarrollista”.

 Qué se convirtió en una poderosa herramienta política que atacaba a las trampas de la vieja oligarquía, pero también planteaba soluciones profundas a los problemas argentinos. Promovía la paz social como condición básica para serenar los espíritus y lograr la recuperación de la trama social; postulaba la necesidad de la legalidad para recuperar el estado de derecho, y promovía el desarrollo nacional para integrar la producción de la riqueza y de los distintos sectores y clases en una misma realidad geográfica y social.

 Con la llegada al gobierno del Dr. Arturo Frondizi en 1958, Rogelio Frigerio se hizo cargo de la Secretaria de Relaciones Económico-Sociales, quedando Raúl Scalabrini Ortiz al frente de Qué. Posteriormente, Marcos asumió la responsabilidad total de la organización y dirección de El Nacional, diario que nació para defender en la calle la obra de Frondizi. Según Dora Merchensky, esta tarea le permitió alcanzar su máxima aspiración personal y profesional. Más adelante en el tiempo, realizaría una brillante tarea periodística en las revistas Primera Plana y Confirmado, de Jacobo Timmerman, y en Panorama. También redactó innumerables artículos y colaboraciones para el diario Clarín y otros importantes medios de alcance nacional y regional.

 Dirigente político y Diputado Nacional

 A su larga militancia socialista en el campo universitario y político, le sumó a partir de su participación en Qué, y luego con el advenimiento al gobierno del Dr. Arturo Frondizi,  funciones mucho más precisas en el terreno ideológico y político, articulando la doctrina con la realización. Luego del golpe militar del 29 de marzo de 1962 que derrocó al gobierno desarrollista, con Frondizi en Martín García y más tarde en Tunquelén, y con Frigerio en el exilio en Uruguay, fue nuevamente detenido en la cárcel de Villa Devoto, impidiéndose de esta manera la conformación de un grupo electoral opositor.

 Cuando recuperó su libertad volvió a la lucha política, tratando de reformular un Frente Nacional que permitiera recuperar la democracia y el desarrollo nacional. En ese sentido, a partir de 1963 comenzó una dura tarea política a escala nacional, para lo cual asumió como Secretario Político del Movimiento de Integración Nacional. Al mismo tiempo, con un grupo de amigos se iba recomponiendo el equipo de Qué,que haría su reaparición para ser el instrumento vital del Frente, pero en esta nueva etapa bajo la dirección de Marcos.

 Hacia 1963 se promovió la formación del Movimiento de Intransigencia Radical (MIR), que por problemas de orden legal se convirtió posteriormente en el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID),definitivamente organizado en 1966. A partir de allí, se convirtió en el vicepresidente del Comité del MID en la Provincia de Buenos Aires, atento a que siempre rechazó asumir la cabeza del partido por preferir el trabajo político intelectual y reclamar para sí un puesto de trinchera desde donde trabajar por la causa nacional. En todos esos años, Merchensky desplegó una fuerte tarea política que culminó con la conformación del Frente de 1973 y su incorporación como Diputado Nacional en el bloque del FREJULI, desde donde continuó la lucha por la paz social, la legalidad y el desarrollo nacional.

 Legado de Marcos Merchensky

 Marcos Merchensky fue un periodista con luz propia, comprometido con los intereses nacionales a través de una clara posición ideológica. Fue un intelectual con preocupaciones muy concretas sobre los problemas estructurales y las soluciones posibles para la Argentina. A través de sus trabajos postuló el carácter ético de la política y puso énfasis en la dignidad humana de sus conciudadanos y en la marcha de nuestro país, que en su opinión, se encontraba atado a la dependencia externa no solo política y económica sino también intelectual. En sus escritos recuperó la esencia del rol y del mandato del periodista. No solo informó, sino que educó y promovió la docencia y el debate sobre las causas y soluciones de fondo que permitirían a nuestra nación desplegar todo su potencial de desarrollo. Fue un hombre íntegro con fuertes ideales, que supo conjugar la teoría con la práctica al servicio de la causa nacional y del pueblo.

 Murió en Buenos Aires, el 26 de julio de 1982. En el año 2002 se realizó un homenaje a veinte años de su muerte. Dos de sus ex-compañeros del diario Clarín, Juan García Lupo y Hermenegildo Sábat, formularon cálidos recuerdos sobre su personalidad, señorío y profesionalismo, mientras dirigentes y militantes políticos de todas las fuerzas democráticas recordaban a un luchador ejemplar.

 Marcos Merchensky fue un periodista de vocación con elevados principios éticos, fuerte compromiso social, marcada convicción política y amor por su país.

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