Nixon, del mayor triunfo electoral en la historia de EEUU a la renuncia por Watergate

Terminó la guerra de Vientam, concretó la llegada a la luna, reestableció las relaciones con China, puso fin a Bretton Woods, pero siempre será recordado como el primer presidente de EEUU que renunció. Hasta ahora, el único

Nixon
Richard Nixon, entonces vicepresidente de EEUU, y el presidente Arturo Frondizi, el 2 de mayo de 1958. / AGN

Corría 1968. EEUU había enviado tropas a Vietnam cuatro años antes y la guerra solo empeoraba. Las pérdidas de soldados estadounidenses aumentaban diariamente. Era un baño de sangre para ambos lados. Las manifestaciones masivas contra de la guerra se convirtieron en una postal constante en las principales ciudades de EEUU. En ocasiones, con fuertes hechos de violencia. La violencia política estuvo muy presente en 1968, un año trágico. Los magnicidios del pastor y activista del movimiento por los derechos civiles Martín Luther King y del senador Robert Kennedy conmocionaron a una sociedad golpeada y dividida. En el medio de esta tormenta, Richard Nixon lanzó un lema de campaña exitoso: ley y orden. El mismo que Donald Trump eligió para su campaña en 2020. La consigna era finalizar el conflicto en el sudeste asiático y frenar la violencia en el país. Funcionó; Nixon se convirtió en el trigésimo séptimo presidente de EEUU.

Proveniente de una familia de clase media de una pequeña ciudad del sur de California, Nixon nació el 9 de enero de 1913. Tras finalizar sus estudios medios, se graduó de abogado en la Universidad de Duke en 1937. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la marina en el teatro de operaciones del Pacífico Sur. Al finalizar el conflicto se retiró del servicio activo con el grado de capitán de corbeta. Entonces comenzó su carrera política en el Partido Republicano.

En 1946, Nixon obtuvo el escaño del distrito 12 de su Estado natal para la Cámara de Representantes. Cuatro años más tarde, fue elegido senador nacional. Su manejo hábil dentro del Senado y su buena relación con la alta esfera del partido le permitió ser parte de la fórmula presidencial junto al exgeneral Dwight Eisenhower en 1953.

Durante su vicepresidencia, visitó varios países de América del Sur. En Argentina se entrevistó con el presidente Arturo Frondizi, con quien acordó la visita del primer mandatario argentino a Washington. También participó en 1959 de reuniones bilaterales con el líder de la Unión Soviética, Nikita Kruschev en su visita en la ciudad de Los Ángeles.

En 1960 obtuvo la nominación por su partido para la presidencia de EEUU, pero fue derrotado por la estrella en ascenso del Partido Demócrata: John F. Kennedy. Dos años más tarde, Nixon volvió a fracasar, esta vez en su postulación para los comicios a gobernador de California. Se creía que ese era el fin de su carrera política.

La llegada a la Casa Blanca

A pesar de los tragos amargos electorales, Nixon no bajó los brazos y se dedicó a unificar las corrientes internas del Partido Republicano. Tenía el ojo puesto en las elecciones presidenciales de 1968. En plena guerra de Vietnam y en un clima convulso por los conflictos internos, Nixon centró la campaña en garantizar la ley y el orden, recuperar la honorabilidad de la nación americana y terminar la guerra. En las elecciones presidenciales venció al demócrata, y ese entonces vicepresidente, Hubert Humphrey y al gobernador de Alabama, George Wallace.

A pesar de que continuó la guerra cuando asumió, Nixon cumplió con una de sus grandes promesas de campaña: paulatinamente comenzó a retirar las tropas de Vietnam y entabló reuniones bilaterales para firmar un armisticio con los representantes del gobierno norvietnamita. Lo hizo a través de su consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger. Estás decisiones le dieron cierto respiro a la administración. Nixon logró en ese entonces elevados índices de popularidad, que llegaron literalmente a las estrellas con la exitosa misión lunar Apolo XI.

En materia económica, la política más contudente de Nixon fue la supresión de la convertibilidad del dólar. Fue el fin del sistema acordado en Bretton Woods en 1944. El Tesoro no podía seguir respaldando la moneda con sus reservas de oro debido al déficit causado por la guerra de Vietnam y los programas sociales que aplicaron Johnson y él mismo. A su vez, impuso un control de precios temporal, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. A este conjunto de medidas se la denomina Nixon shock.

Uno de los giros más sorprendentes de la política de Nixon, sin embargo, fue el acercamiento a la República Popular China. Que también concretó de la mano de Kissinger. Entre el 21 y el 28 de febrero de 1972, Nixon realizó una visita de Estado histórica. Viajó a Pekín, Hangzhou y Shanghái, donde se entrevistó con el líder chino Mao Tse Tung, que estaba muy debilitado por problemas de salud, motivo por el cual solo mantuvo un breve encuentro oficial. El viaje sirvió para sentar las bases de la normalización las relaciones bilaterales.

También visitó la Unión Soviética, donde mantuvo un encuentro oficial con el secretario general del Comité Central del Partido Comunista y líder soviético, Leonid Brezhnev, en el que se firmó el primer acuerdo SALT de limitación de armas nucleares.

La reelección y el escándalo de Watergate

Por cómo terminó su carrera cuesta creerlo, pero Nixon fue un presidente muy popular. Tanto es así que en las elecciones presidenciales del 7 de noviembre de 1972, fue reelecto con casi el 61% del voto popular, el récord más alto en la historia de EEUU. Nixon se impuso en 49 de los 50 Estados.

Durante su segundo mandato mantuvo una agenda exterior muy activa. En plena Guerra del Yom Kippur, Nixon se involucró y brindó una ayuda militar importante a Israel en su enfrentamiento con Egipto y Siria. A pesar de esta postura, en junio de 1974 se convirtió en el primer presidente estadounidense en visitar Egipto, Israel, Jordania, Siria y Arabia Saudita.

La administración de Nixon pasaba por un gran momento, pero su estrella se empezó a apagar con el caso Watergate. Años antes, sin embargo, ya había atravesado un primer gran escándalo. El New York Times, primero, y el Washington Post, después, publicaron en 1971 los llamados Papeles del Pentágono. Era una compilación de 47 volúmenes de documentos secretos, encargada por el entonces secretario de Defensa, Robert McNamara, sobre la participación de EEUU en la guerra Vietnam entre 1945 y 1967. Nixon hizo todo lo posible para prohibir que la prensa difundiera los documentos. La Corte Suprema de Justicia no aceptó el reclamo y convalidó la publicación. El pueblo estadounidense supo entonces que el gobierno de Lyndon Johnson había mentido sobre las implicaciones de EEUU en la guerra de Vietnam, con ataques incluso antes de 1964 y bombardeos en Laos.

El escándalo Watergate saltó a la luz el 18 de junio de 1972, unos meses antes de las elecciones presidenciales, cuando los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein publicaron el caso en el Washington Post. Allí contaban cómo miembros orgánicos e inorgánicos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) forzaron la entrada del sexto piso del edificio Watergate, en el que tenía sus oficinas el Comité del Partido Demócrata. La operación fue descubierta de casualidad por el guardia de seguridad del establecimiento Frank Wills. Los acusados eran Virgilio González, Bernard Baker, James W. McCord, Eugenio Rolando Martínez y Frank Sturgis. McCord a su vez era el director de seguridad del Comité para la Reelección de Nixon. Todos fueron condenados en enero de 1973. El Washington Post publicó también una serie de notas que demostraban el financiamiento ilegal de la campaña para la reelección de Nixon a través de operaciones coordinadas desde organismos dependientes del Poder Ejecutivo. A pesar de las investigaciones periodísticas y judiciales, Nixon obtuvo su reelección en 1972, al derrotar a su rival demócrata, George McGovern.

Watergate, sin embargo, no fue el último escándalo del gobierno republicano. El vicepresidente, Spiro Agnew, renunció en 1973 por las sospechas de delitos financieros cometidos durante su gestión como gobernador de Maryland. Nixon, por primera vez en la historia, utilizó la enmienda constitucional que posibilita que el presidente designe a su vicepresidente con la aprobación de ambas cámaras del Congreso. El elegido, tras un acuerdo entre demócratas y republicanos, fue Gerald Ford.

La suerte de Nixon se apagaba. El 7 de febrero de 1973, el Senado creó el comité especial para investigar el caso Watergate. Desde el comité se solicitaron las grabaciones que poseía Nixon de las conversaciones entre él y sus colaboradores en la Casa Blanca. El presidente se negó a entregar las cintas.

El 24 de julio de 1974, la Corte Suprema de Justicia ordenó al Poder Ejecutivo hiciera públicas las cintas con las conversaciones presidenciales. En las grabaciones se escucha cómo Nixon pedía que agentes de la CIA bloquearan la investigación que llevaba adelante el FBI. Ni bien se hicieron públicas las conversaciones, la Cámara de Representantes resolvió abrir el proceso de enjuiciamiento a Nixon, acusado de obstrucción a la justicia, abuso de poder y desacato al Congreso.

Derrotado y sin salida, en la tarde del 8 de agosto de 1974, Nixon renunció a la presidencia. Al día siguiente asumió Gerald Ford. Exactamente un mes después, Ford indultó por completo a Nixon de todas las posibles acusaciones que pesaban sobre él.

Nixon falleció el 22 de abril de 1994, a los 81 años, a raíz de un derrame cerebral. Su figura controvertida despierta en la actualidad una fuerte polémica entre sus defensores y detractores. Terminó la guerra de Vientam, concretó la llegada a la luna, reestableció las relaciones con China, puso fin a Bretton Woods. Provocó un giro dramático en la política exterior e interior de EEUU. Pero cualquier logro o fracaso de Nixon es secundario. Siempre se lo recuerda como el primer presidente que renunció en la historia de EEUU. Hasta ahora, el único.


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