Essen
Una olla Essen celeste sobre una ornalla. / ollasessen.com.ar

Por el nombre, no sé si muchos saben que es argentina. Pero seguro todos la asociamos con la misma palabra: calidad. Es la PyME familiar que se metió en todas las cocinas y también la fábrica de cacerolas de aluminio fundido más grande del mundo: Essen.

El año pasado, Essen cumplió 40 años. Durante este tiempo, vendió más de 30 millones de cacerolas en Argentina, Paraguay, Uruguay, Perú y Bolivia. Su planta industrial en Venado Tuerto, Santa Fe, tiene 10.000 metros cuadrados cubiertos. Pero esta historia empezó en un pequeño taller.

Armando Yasci y Teresa Bompessi eran hijos de inmigrantes italianos. Se habían conocido en Villa Cañás (sí, el pueblo de Mirtha Legrand) en 1932. Cuando se casaron, se mudaron a Venado Tuerto. Él tenía 48 pesos en el bolsillo. Alquilaron una casa en uno de los barrios más pobres de la ciudad.

Armando había trabajado como verdulero ambulante (con traje y corbata) y durante ocho años fue obrero en una fábrica de fundición. Pero la plata no alcanzaba y ya tenían 2 hijos: Wilder e Ito. Querían cambiar de vida, emprender algo por su cuenta.

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Armando Yasci y Teresa Bompessi, fundadores de Fundiciones Yasci

En el jardín de la casa armaron un taller con chapas. El aluminio se había desarrollado mucho desde la Segunda Guerra Mundial. Las cocinas a gas habían superado a las de fundición y kerosene. En 1954, empezaron a industrializar los primeros quemadores de aluminio fundido para cocinas a gas.

Trabajaban noche y día. Tanto, que Armando comía parado. Así nació y creció Fundiciones Yasci. Ya bajo el liderazgo de Wilder, la empresa llegó a ser la número uno en quemadores de cocina a gas, allá por los sesentas. Armando y Teresa estuvieron juntos 75 años.

Wilder e Ito trabajaban en la empresa familiar, pero querían hacer su camino. Además, preveían que la producción de quemadores iba a alcanzar su límite. En 1977, Wilder viajó a Nueva York con un amigo. En una tienda, una cacerola de aluminio le llamó la atención y la trajo con la idea de replicarla.

Los Yasci sabían fundir aluminio, pero no cómo estaban hechas estas cacerolas, ni cómo pintarlas y menos cómo comercializarlas. El desarrollo llevó tres años y les comió todas las ganancias de los quemadores, que seguían produciendo de día. A la noche se dedicaban al nuevo proyecto.

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Wilder Yasci, creador de las ollas Essen
Diseño y comercialización

Essen significa comer (o comida) en aleman. Wilder quería un nombre nuevo para la empresa y la idea vino de Mirta, su esposa. Mirta le contó que, cuando era chica, su madre alemana la llamaba al grito de “kinder, kommt essen” (chicos, vengan a comer). A los pocos años, Wilder abandonó los quemadores para apostar 100% por las cacerolas.

Al principio eran cinco personas. En 1980, fabricaron las primeras 300 cacerolas. Ocho modelos de distintos tamaños. Lo que hicieron Wilder y Mirta fue tomar un objeto simple y convertirlo en uno de diseño, sofisticado y de calidad premium. La primera cacerola fue de color amarillo.

Costó la comercialización, porque era algo nuevo. La venta directa, esencia de la empresa, fue idea de Mirta. La primera reunión fue en un pueblo cercano con vecinos que se enamoraron al instante del producto porque podían notar su calidad. Después de eso, adoptaron el sistema.

Este método, el mismo que usa Avon, le da la oportunidad de participar de la cadena comercializadora a personas sin experiencia previa. Solo hay que tener ganas de vender. Essen tiene actualmente 20.000 vendedores entre Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y EE UU. El 90% son mujeres.

Y se fue aggiornando con el paso del tiempo: una compañera del colegio estuvo vendiendo Essen por Instagram en los últimos años.

Mi abuela tenía una Essen; yo tengo una imitación. Cuando le digo a mi novia “hagamos esto en la Essen”, me mira y me dice: “No es una Essen”. Cuando uno sabe, sabe.

Essen produce alrededor de 600.000 piezas por año: ollas, cacerolas y accesorios. Ofrece una opción para canjear cacerolas usadas, ya que el aluminio es un material 100% reciclable. Hoy emplea a 370 trabajadores y está liderada por la tercera generación, los hijos de Wilder y Mirta.

Essen conecta a millones de argentinos desde hace décadas a través de la gastronomía, el comercio y la industria. Es la demostración de que una PyME industrial argentina puede competir con el mundo cuando apuesta por la innovación, la calidad y el diseño.


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