Bioceres
El CEO de Bioceres, Federico Trucco. / Grupo Bioceres (YouTube)

Apenas una semana después del corralito y una antes a la caída del presidente Fernando De la Rúa, nació Bioceres. Desde aquel 12 de diciembre de 2001, la empresa especializada en biogenética, desarrolla cultivos resistentes a distintas adversidades.  Como el caso del trigo transgénico que, gracias a la incorporación del gen HB4, resiste a la sequía. Hace unos meses, Bioceres fue noticia porque Brasil aprobó la importación de esta variante de trigo, lo que abrió una gran oportunidad para la comercialización de un producto de la ciencia argentina. Hoy lo es nuevamente porque China aprobó la soja transgénica desarrollada por la compañía, tras casi seis años de negociación.

Pasaron dos décadas desde aquel diciembre tan aciago para los argentinos. En ese tiempo Bioceres despegó y se ilusiona en la actualidad con convertirse en el próximo unicornio de origen nacional. En 2021, de hecho, salió a cotizar en el Nasdaq bajo el nombre de Bioceres Crop Solutions, (Biox). La resistencia a la adversidad es una característica de los productos de Bioceres, pero también de la empresa. O eso es lo que da a entender Federico Trucco, CEO de la compañía, en una entrevista con Visión Desarrollista y el presidente de la Fundación Frondizi, Hugo Carassai. «¿Qué país tiene mayor presión selectiva para la antifragilidad que la Argentina?», plantea Trucco y concluye: «Pocos». El CEO de Bioceres explica que la antifragilidad se manifiesta cuando una empresa prospera en la adversidad. «Vos podes hacer de esto tu desventaja competitiva o tu ventaja competitiva».

Trucco se define como un científico frustrado. Bioquímico de formación y enfocado en biología molecular orientada al agro, continuó el legado de su padre y fundador de la firma, Víctor Trucco, innovador y destacado pionero  de la agrobiotecnología y primer presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID). Trucco padre  tenía la visión, hecha hoy realidad, de que Argentina era capaz de hacer biotecnología propia para resolver los desafíos de sus cultivos.

Bioceres se constituyó en sus comienzos como una gerenciadora de inversiones en tecnología para el agro con el objetivo de «ayudar a grupos de investigación públicos a conseguir fondeo que en ese momento era muy complicado, en un Estado quebrado», explica Federico Trucco. Un momento clave en la historia de la compañía fue la asociación con el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL) del CONICET, que había sido creado por la bioquímica Raquel Chan. La alianza potenció las investigaciones de Chan en torno a su descubrimiento, el gen HB4, que hace a los cultivos resistentes a la sequía. En 2008 y 2009 las pruebas para soja y trigo fueron un éxito y derivaron en el que tal vez sea el desarrollo científico argentino más importante en lo que va del siglo. La soja HB4 fue aprobada en 2015 y el trigo transgénico, en octubre de 2020. Argentina fue el primer país del mundo en autorizar este tipo de trigo; Brasil siguió sus pasos recientemente, lo que significó un gran éxito  para Bioceres y un antecedente importante para que hagan lo mismo China y EEUU. La soja resistente a la sequía, por su parte, ya está aprobada en  EEUU, Brasil, Canadá, Paraguay y China, que la autorizó la semana pasada. El pedido de autorización en China había sido presentado el 21 de octubre de 2016.

Trigo transgénico: el mayor desarrollo científico argentino en lo que va del siglo

El éxito de la tecnología HB4 permitió que Bioceres comprara Rizobacter, empresa líder de productos microbiológicos. No solo se hicieron de la empresa, que hoy es una de las tres compañías de inoculantes más grandes del mundo, sino que gracias a su plataforma de soluciones microbiológicas y químicas para la nutrición vegetal, potenciaron aún más las capacidades en biotecnología de semillas de Bioceres.

Para llegar a este logro, sin embargo, Bioceres debió enfrentar desafíos propios del ecosistema argentino que los llevaron a cometer errores. «Fuimos ingenuos», admite Trucco. «Pensábamos que había grandes cosas en el ámbito académico del sector científico argentino que podían llegar al sector productivo y generar transformaciones». En concreto, dice que creyeron que existía aquella Argentina de los cinco premios Nobel, que tenía gente muy genial, pero no estaba aprovechada y solo necesitaba conectarse con el sistema productivo. «Hay gente muy genial, pero  no es lo común». La ingenuidad se vio también, según Trucco, con relación al marco regulatorio. «Me refiero a toda la complejidad que tiene la burocracia para convertir la tecnología en algo comercial, en una industria que está fuertemente regulada. Sí eso lo hubiéramos sabido desde el principio nunca hubiésemos arrancado, por eso estuvo bueno ser idealistas, ingenuos e inocentes».

El Estado estuvo presente en el crecimiento de la empresa durante todos estos años, para bien y para mal. Por un lado, Bioceres se benefició de una etapa donde la ciencia en la Argentina recibió respaldo político, al punto de que se creó el Ministerio de Ciencia y Tecnología, lo que fue acompañado de un aumento del presupuesto asignado. Al mismo tiempo, Bioceres se vio perjudicada por el especial encono que los gobiernos kirchneristas tuvieron hacia el sector agropecuario. Los beneficios que recibían por un lado se neutralizaban por el otro. Paradojas de la política argentina.

Trucco se declara «fan de la ciencia argentina pero conectado a la realidad», lo que significa asumir que el país no es el mejor del mundo en esta materia. Trucco señala que los argentinos se caracterizan por un alto grado de creatividad y la capacidad de pensar contraintuitivamente, pero son poco disciplinados. «Sirven para la etapa creativa, pero después necesitan asociarse a alguien que pueda aportar disciplina y rigor, algo que no nos sale naturalmente. Pasa que en la mayoría del mundo lo que falta es la creatividad, no la disciplina. Es un bien escaso».

Exportación de ‘startups’

Para Bioceres, la crisis de 2001 generó lo que Trucco define como «una verdadera ventaja comparativa»: la misma inestabilidad macro argentina permitió que la firma contratara empleados y accediera a propiedad intelectual en biotecnología a costos bajos. El problema, sostiene, vino después: «Mientras vos quemás plata, Argentina es bárbaro; cuando empezás a ganar, te mata”. El CEO de Bioceres explica que el problema aparece cuando al momento de escalar o monetizar los proyectos. En esa entonces sí juegan  en contra la volatilidad macroeconómica de Argentina, con sus restricciones de acceso a mercado y de flujos de capitales. Este aprendizaje los llevó a generar un nuevo modelo de negocio acorde a la incertidumbre y limitaciones que caracterizan nuestra economía.

A partir de este aprendizaje, la estrategia de Bioceres es promover emprendimientos en Argentina durante las primeras etapas —las que queman recursos— para aprovechar las ventajas comparativas, pero no escalarlas en el país. El modelo es exportar startups. «Estoy más enfocado en ver cómo podemos exportar proyectos previos a la escalada, en vez de darle escala a los proyectos acá y hacer la monetización en Argentina. Promover Argentina como lugar de creación y diseño y después exportarlo para que afuera hagan los procesos más elaborados», explica Trucco.

El CEO de Bioceres aunque admite que lo ideal sería lograr una mayor integración en el país, señala que la inestabilidad del país atentan contra esta posibilidad. «Si instalo en Argentina una planta para convertir burlanda en bioetanol de segunda generación, voy a pagar el doble de tasa de interés y un mercado sujeto a los vaivenes de los políticos de turno. Si utilizo esa tecnología comprar compañías en el exterior que hacen lo mismo pero con un marco regulatorio más estable y un costo de capital menor, tengo un proceso de creación de valor más rápido y más contundente», ejemplifica Trucco. «Creo que deberíamos ser una fábrica de proyectos disruptivos, pero tratar que el escalado de esos proyectos ocurran en economías donde tengamos menor sometimiento a la volatilidad macroeconómica o inestabilidad jurídica».

El modelo que defiende Trucco consiste en desarrollar los emprendimientos en Argentina hasta el estadio de «Serie A», como define la jerga financiera a las compañías en una etapa inicial en la que se vende el 20% del capital social a terceros a cambio de una primera capitalización. La etapa siguiente, la serie B, exige la fabricación de una planta piloto o industrial y validaciones en laboratorio. Algo que Trucco considera antieconómico en Argentina. «Hay que ir hasta la serie A, hacer muchos emprendimientos y combinarlos con empresas en el exterior que no están sometidas a la autoflagelación argentina. Eventualmente, si generamos mucha riqueza, esa propia riqueza nos va a ayudar a resolver los problemas que nos impiden desarrollarnos, pero no al revés», argumenta el CEO de Bioceres.

En alguna medida, la propuesta de Trucco se asemeja al modelo de Israel: «Es una startup nation. No escala localmente las empresas, las vende a los gringos y las lista en la bolsa de Nueva York. Ese modelo les sirve y creo que en algunos espacios de conocimiento podemos copiar cosas del modelo israelí. Y ser más competitivos en costos».

Bioeconomía, la excepción

El modelo de negocio propuesto por Trucco tiene, sin embargo, una excepción: la bioeconomía, el único sector que considera internacionalmente relevante de la economía argentina. «Es el único sector donde podés escalar porque el 20% de la soja del mundo se produce acá. Lo mismo pasa con los limones», subraya Trucco, aunque apunta también que la industria de la tecnología para el agro es una fracción de lo que, a su entender, debería ser, como consecuencia por el marco regulatorio y la presión impositiva.

Esa competitividad del campo argentino en gran parte se da por la innovación tecnológica que tiene encima, como el haber sido pioneros en la siembre directa, del cual Víctor Trucco fue uno de los mayores promotores. Pero esa ventaja se va perdiendo a medida que otros países adoptan las mismas tecnologías, lo que exige buscar nuevas innovaciones. Entre los sectores con potencialidad, Trucco destaca la industrialización de la biomasa, la economía circular y las proteínas alternativas. Con ese propósito Bioceres está comprometida en instalar el primer bioparque, en Tandil,  con el fin de  mostrar economía de escala, con la construcción de los primeros módulos. “Creo que la gente tiene que ver y tocar para sentirse más cómoda con lo que uno propone. Gran parte de nuestro esfuerzo tiene que ver con hacer realidad todo esto», sostiene.

Federico Trucco, CEO de Bioceres, en teleconferencia con el presidente de la Fundación Frondizi, Hugo Carassai, Sebastián Ibarra y Alejandro Sábato
Federico Trucco, CEO de Bioceres, en teleconferencia con el presidente de la Fundación Frondizi, Hugo Carassai, Sebastián Ibarra y Alejandro Sábato

A la hora de hacer el balance del camino recorrido por Bioceres, Trucco lo describe como «una historia de activos intangibles que fue construyendo un camino de monetización poco convencional, al punto que hoy tenemos una compañía cotizando en la bolsa de Nueva York». Sin embargo, el festejo por estos veinte años no es nostálgico. Bioceres apunta en la actualidad más allá del uso de biotecnología en semillas y apuesta por consolidarse como  una plataforma que invierte y articula múltiples empresas. «Nos interesa el mundo de la sustitución de los hidrocarburos, de los biomateriales, la funcionalización de los alimentos, pensamos que la evolución del agro va en esa dirección. Producir alimentos que afectan nuestro bienestar, nuestra salud», señala Trucco.

El escalado de la tecnología HB4, inicialmente en Argentina, ya en Brasil y apuntando a EEUU es el principal proyecto que lleva adelante Bioceres en la actualidad. Al mismo, suma la construcción de una nueva planta de adyuvantes en Brasil para abastecer ese mercado y el negocio de los fertilizantes microgranulados en Argentina. La última movida de Bioceres fue adquirir Marrone Bio Innovations, líder mundial en el desarrollo de soluciones biológicas para la protección de cultivos y soluciones fitosanitarias. Con esta transacción, la compañía busca combinar su experiencia bionutrición y productos para el cuidado de semillas con el liderazgo de Marrone Bio Innovations en el desarrollo de soluciones biológicas para la protección de cultivos y soluciones fitosanitarias, para convertirse en líder mundial en el desarrollo y comercialización de soluciones agrícolas sostenibles

En perspectiva de sus nuevos proyectos Trucco aconseja que los emprendedores se focalicen en generar algo propio, original, y no tratar de mejorar algo que ya se hizo. «Si te dedicas a hacer algo que nadie aún ha hecho, tu margen de maniobra es mucho mayor. Vos definís las reglas del juego. Ahí es donde nos sentimos más cómodos. Y después, buscar historias que sean relevantes para la gente». Es lo que hizo Trucco en Bioceres y lo supo sustentar en el triángulo virtuoso para el desarrollo que se forja cuando trabajan mancomunadas la iniciativa privada, el Estado y la comunidad académica.


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