Morando: “El integracionismo desarrollista es un movimiento nacionalista”

Durante la entrevista que mantuvimos con el Lic. Mario Morando, Presidente de la Fundación Banco Ciudad, pudimos conversar con él sobre su opinión sobre el Desarrollismo Clásico y su definición del “Integracionismo Desarrollista” y sobre el papel del nacionalismo y la integración regional dentro del pensamiento de Rogelio Frigerio. También pudimos preguntarle qué puntos de la doctrina original considera que deberían revisarse y sobre la vigencia del concepto de Movimiento Nacional. La compartimos con ustedes.

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Miércoles 6 de mayo de 2015, Buenos Aires, Oficinas de la Fundación Banco Ciudad

Primero, antes que nada, muchas gracias por aceptar nuestra invitación y formar parte de este ciclo de entrevistas. La pregunta inicial a todos los entrevistados es la misma y es la siguiente: ¿cómo y por qué se encontró con el desarrollismo? Y en su caso particular, ¿por qué decidió estudiar el tema y escribir de un libro sobre la figura de Rogelio Frigerio?

Mi encuentro con el desarrollismo fue casi por casualidad. Me crucé con tres libros de Frigerio en una mesa de ofertas en 2004, en la liquidación de la librería/editorial Plus Ultra que estaba en Callao y Tucumán. Los compré sin ningún entusiasmo. Por su aspecto, pensaba que era un charlatán más. Pero soy muy sistemático y quise agregarlo a mi lista de tachaduras. Cuando a los 5 meses me puse a leer uno de esos libros, sin entusiasmo, como un trabajo, un viernes lluvioso por la noche, cuando todos en mi casa se habían ido a dormir y reinaba el silencio, descubrí a este genio. Me entusiasmé tanto que me quedé levantado hasta las 6 de la mañana, regando las lecturas con media botella de whisky. Me leí de un saque un libro y medio. Desde allí no paré. Creo que leí todo lo que conozco que escribió y escribieron sobre él. Jamás había leído a un político que escribiera de manera tan interesante, sin adjetivos redundantes, sólo ideas y hechos. Además, siempre pensé: tiene que haber habido algún argentino que pensó algo en serio, no que simuló pensar.


PARTE 1 | EL INTEGRACIONISMO DESARROLLISTA

En su obra “Frigerio, el ideólogo de Frondizi”, usted hace mucho hincapié en destacar el concepto de integracionismo por encima del desarrollismo, ¿por qué pone tanto énfasis en marcar esta diferencia?

Porque si condenáramos el pensamiento de Arturo Frondizi  y Rogelio Frigerio exclusivamente al desarrollismo, con todo sus elementos industrialistas y centrado en el deterioro de los términos de intercambio, una situación completamente diferente a la actual, sus ideas resultarían menos actuales. Si bien es cierto que los precios de las materias primas han bajado un poco, igualmente se mantienen altos. Por lo tanto, si nos limitamos a este enfoque, uno diría que gran parte de esta concepción está sustentada en realidades que ya no están vigentes y es algo de otra época.

¿Pero cuál es, entonces, la diferencia entre “desarrollismo” e “integracionismo”?

Yo creo que una cosa es el medio, que sería el desarrollismo, y otra cosa es el fin, que serían las grandes directrices de la política integracionista, cualquiera sea la estrategia. El integracionismo no está tan explicitado como el desarrollismo, al punto que a la hora de investigar para mi libro lo tuve que ir rastreando y copilando para ponerlo todo junto.

Hablemos del integracionismo, ¿cómo lo define?

Lo defino en cuatro aspectos. El primer integracionismo del que se habló es el que encontramos en el famoso libro “Somos una Nación”. Allí se habla básicamente de la integración a través de la infraestructura. El país integrado geográficamente, físicamente, con todo un sistema de circulación. Y por eso el énfasis en los caminos, en las conexiones, como si fuera toda la corriente eléctrica de la Argentina, como un cuerpo humano: las venas, los nervios, integrar todo ese cablerío que forma su estructura.

Más tarde, en la época del ‘56, aparece en la revista “Qué” la noción del integracionismo político, que hacía referencia al contexto de la época y la cuestión de la proscripción del peronismo. Por aquel entonces no solo buscaban promover la participación del peronismo, sino conformar un espacio común, bajo el concepto de Movimiento Nacional. Su mensaje se podría resumir como “olvidémonos de los partidos, acá hay un solo objetivo que es la Nación, no compitamos más…”

La tercera noción, que es la integración cultural, aparece mencionada hacia 1967 en un artículo que escribe Frigerio titulado “La cultura nacional”. También podemos encontrarlo en el pedido explícito que le hizo Rogelio al Dr. Eduardo Calamaro para que escribiera un libro al respecto. Creo que este tema arranca porque Frigerio se había dado cuenta que en esa época ya lo caratulaban de economicista y él, su personalidad, no era la de economicista. Aparentaba eso y tenía amplios conocimientos, pero su personalidad profunda era mucho más de índole artística y cultural. Le gustaba mucho la pintura, la literatura y la poesía. Fue como si dijera: “bueno, vamos a defender eso que llevo metido en mi persona que es toda mi capacidad cultural, etc, etc, vamos hacerlo explícito para que no se crean soy solo un economista”. Por eso escribe este artículo y le encarga a Calamaro la obra en cuestión.  Incluso por entonces saca en Clarín el suplemento cultural, que él mismo lo revisaba.

Esta integración cultural, que no es tan conocida como las demás, ¿que sería  en concreto?

La integración cultural es cimentar las diversas culturas nacionales. No unificarlas sino armonizarlas y que cada una tenga su relevancia, pero no cada una en su zona de origen sino que convivan en una paleta nacional.  Estaba en el pensamiento integracionista desde su origen, pero no tan explícita como las demás. Creo que se dieron cuenta de eso, de que no la habían explicitado y que se habían concentrado demasiado en lo económico

¿Y por última vendría la integración productiva, por así decirlo?

Claro, la noción de integración que hace puente con la parte económica. Porque, recordemos, para el desarrollismo una de las ideas centrales de esa época, el deterioro de los términos del intercambio, significaba que si las cosas que producimos cada vez valen menos y nos vamos a dedicar a intercambiar esto, vamos a perder plata, vamos a perder recursos en términos de unidad de esfuerzo. Entonces tenemos que dedicar esas unidades de esfuerzo a producir cosas que tengan un precio mayor, tenemos que tratar de hacer acá adentro las cosas que importamos caras. Eso, naturalmente, lleva a la noción de integración económica. Es decir, tengo que integrar económicamente la matriz intersectorial para no tenerla sesgada hacia los bienes primarios y tener que importar todo el resto, sino integrar todo eso para que nosotros también podamos exportar bienes industrializados. Esta es la única noción del integracionismo que  está metida en el concepto de desarrollismo.

¿Pero, al haber cambiado la relación de los términos del intercambio, cree aún tiene vigencia?

 Sí. Yo creo que también se salva sola, independientemente del tema de los términos del intercambio, porque hoy se habla mucho de que es importante tener una canasta de exportaciones diversificada por una cuestión de precios relativos: como nunca se sabe bien qué es lo que va a subir o bajar, cuanto más cosas exporte menos voy a estar estoy sujeto  a esos vaivenes.  El solo hecho de que los precios cambien todo el tiempo hace que esta integración, que en definitiva es  un llamado a la diversificación productiva, siga teniendo vigencia.


PARTE 2 | EL NACIONALISMO

Cito una frase de su libro, atribuida a Frigerio: “aspiraba que la integración resolviera los problemas más serios de la nacionalidad”. La pregunta es, ¿el integracionismo es un concepto nacionalista?, ¿cuánto incide esta cuestión en su programa, método y doctrina?

Mario Morando 2Totalmente, sí. El integracionismo desarrollista es un movimiento nacionalista. Frigerio le dedicó mucho al tema, yo quizás no lo analicé lo suficiente porque hoy no está muy bien visto, pero hay muchísimos párrafos que hacen hincapié a este tema.  Él decía más o menos así: “todos estos que se creen que la Nación va a tender al gobierno mundial fantasean. Mientras exista el mundo va haber divisiones políticas, la unidad central va a ser la Nación, es decir sus tradiciones, su población, su territorio, y si nosotros bajamos la guardia en esto lo único que vamos a lograr es que otras naciones nos diluyan como tal y nos integren como factoría o enclave, desconectados, con nuestra cultura destruida“.

Nosotros tenemos que constituir nuestra familia. La noción de Nación es como de familia. Lo que él creo que dice por analogía: “un grupo de habitantes que están en un país no se pueden desarrollar sino constituyen una nación porque, sino, van a ser simplemente un aglomerado de personas dependientes de intereses y culturas ajenas”.

Y en tiempos de la globalización, ¿cómo se puede rescatar este concepto fundamental?

La verdad, la globalización intensa que vino después con la revolución de las telecomunicaciones y los transportes, tanto tecnológica como de costos, parece influir contra el concepto de Nación. Pero creo que en la práctica el tiempo le dio la razón a Frigerio, los países que decidieron ser Nación crecieron e incluso aquellos que eran enclaves y decidieron dejar de serlo crecieron también.

Entonces, según usted, la globalización no logró destruir al concepto de nación…

Lo que sí logro  destruir la globalización son las culturas nacionales. Siempre pongo el ejemplo de la música: se ha derretido. El folclore ha bajado enormemente su potencial porque, claro, la gente antes escuchaba la música de acá y venían algunas cosas de afuera solamente, ahora viene todo extranjero, todo el mundo escucha lo mismo, e incluso auditivamente ya se acostumbrar a escuchar un cierto tipo de sonido. ¿El tema cuál es? Es una cuestión financiera y de escala. Las grandes compañías con una sola canción venden en todo el mundo en lugar de vender un poquito en cada lado de diferentes canciones, o de diferentes artistas. Así le pago a 20 grupos y con esos 20 conjuntos invado todo el mundo, con un aumento de la escala de producción vendo mucha mayor cantidad a menor costo, es decir, aumenta la rentabilidad. Esto pasó primero por este motivo económico, pero también porque al difundir esto reiteradamente el pensamiento musical se deteriora, ya no piensa en otra cosa, se le contamina el espacio sonoro. El tipo que prende la radio y escucha siempre lo mismo va  a terminar extranjerizado, porque no es una música que haya nacido acá, no tiene un ritmo argentino. Esto no pasó solo en Argentina, sino en todo el mundo.

Volvamos al concepto de Nación. ¿Cuánto gravita realmente a la hora de definir un programa desarrollista?

Yo creo que la moraleja en torno a la idea de Nación es que el desarrollismo estaba dispuesto a sacrificar la eficiencia económica estática en haras de la construcción de la Nación. Acá vendrían los liberales a argumentar “vos queres mantener una Nación al enorme costo que significan las trabas al comercio exterior, los impuestos, el proteccionismo, el privilegio a la producción local”. Y sí, eso implica el concepto nacionalista desarrollista en el pragmatismo económico.

¿El nacionalismo desarrollista implica proteccionismo?

Sí, y esa es una de las grandes razones por la cual fue dejado de lado por los economistas teóricos. Los liberales argumentan que, como lleva implícito el proteccionismo, el desarrollismo quiere generar un ambiente artificial para construir una economía nacional y, finalmente, termina perjudicándola porque no produce en cada punto de eficiencia. Por supuesto, los desarrollistas dirían que no, que si miramos la historia de las grandes naciones veremos que todas fueron proteccionistas al comienzo y se volvieron liberales cuando ya estaban bien fortalecidas, integradas y diversificadas en su producción.

Sería como si el liberalismo fuera una etapa posterior al desarrollismo, sin el cual no podría existir realmente…

La historia de las grandes Naciones demuestra eso.

¿Y acá por qué no se pudo?

Porque, al fin de cuentas, siempre se impusieron las ideas liberales y aún hoy lo siguen haciendo. Por otro lado, los gobiernos que aplicaron cierto proteccionismo no lo hicieron correctamente ni con visión estratégica.

El elemento central para esta política, para aplicar un proteccionismo inteligente, es conocer las protecciones efectivas por sector. Pero, hoy que no se sabe ni cuál es la inflación, ¿cómo se va a saber cuál es la matriz intersectorial de cada rubro? Mucho menos se puede saber cuáles son las protecciones efectivas, porque es una pregunta muy compleja. Los productos importados te impactan tanto en los ingresos como en los costos, entonces tenés que hacer las cuentas combinadas de cuánto se llevan en los costos y cuánto te beneficia en los ingresos. La última vez que se hicieron estas cuentas, si no me equivoco, fue en el año 80, aproximadamente. Hubo un estudio muy famoso que hizo Julio Berlinski, donde analizaba cómo son las protecciones efectivas de cada sector y cómo terminan beneficiando o perjudicando en términos netos. No se puede hablar solo del beneficio, es como estar a ciegas. Por eso, creo que sería una idea fantástica crear en el Congreso Nacional un Departamento de la Competitividad que analice la competitividad de las industrias, porque sino, ¿cómo decidís a cual le subís y a cual le bajas la protección?,  ¿cómo hago la cuenta sino tengo la menor idea cómo le pega directa e incluso indirectamente? Pero es un debate completamente abandonado. Lo que existe hoy es una percepción de que la Argentina es una economía relativamente chica y que en este tipo de economías los teoremas liberales han demostrado que lo mejor es liberar todo, liberar los precios para comprar y para vender, y que gane el mejor. Y punto. Ahora, ¿cómo podemos saber si situación de precios relativos mundial, nos llevará por casualidad a poder constituir una Nación? Hoy no podemos ni defender eso, ni afirmar lo contrario.


PARTE 3 | INTEGRACIÓN REGIONAL

¿La integración económica regional, y con Brasil específicamente, podría ayudarnos a ganar escala y mejorar las posibilidades de industrialización de ambos países?

Bueno, eso lleva a otro tema: ¿cómo nos integramos con las naciones vecinas?  Al respecto, Frigerio planteaba que para integrarse de manera beneficiosa con otro país uno primero tenia que estar integrado internamente. La crítica que se le hacía es que con ese criterio no te vas a integrar nunca. Pero él decía, por ejemplo, “yo me voy a integrar en siderurgia con Brasil y Brasil me va hacer las cuentas y me va a demostrar que, por cuestiones de escala, conviene que el siderúrgico sea él, que, como van a vender mucho más acero allá que en Argentina, ese acero extra que se produce conviene fabricarlo en Brasil e importarlo  la Argentina en lugar de generarlo acá.” Macroeconómicamente es muy cierto, pero desde el punto de vista práctico no lo es: me quedo sin las acerías, sin los metalúrgicos, ¿y a qué va dedicarse esa gente?, ¿a arrear ovejas?

Y dice otra cosa muy interesante, que después la dijeron otros, y es que en los grandes espacios del mundo que se han integrado, como la Unión Europea, la integración se dio entre países con procesos de desarrollo e integración interna más o menos avanzados. En ese sentido, lo que ha pasado en la Unión Europea es que cuando se integraron países menores, más frágiles económica y productivamente hablando, estos terminaron en la crisis actual, que de alguna manera demuestra que la tesis de Frigerio era correcta. Es decir, si te integras a una cosa grande siendo débil esa cosa te va terminar destruyendo, porque no estás en condiciones de hacer integración entre iguales. Fíjense que, en realidad, los países europeos que tienen problemas son los más pequeños pero, paradójicamente, han terminado contaminando a los grandes. Esto explica por qué ahora ya está en discusión la misma integración europea.

¿Entonces hay que integrarse con Brasil  o no?

La verdad, no lo tengo claro. Uno puede hablar en abstracto, pero cuando tenés cada caso concreto de integración… ahí es donde hace agua. Por eso traigo el caso de la siderugia. En eso, ¿cómo hacemos? Y así con varios temas. El caso del petróleo parecería el más sencillo, porque decís, bueno, cada uno produce su petróleo y chau. Ahora bien, Brasil está mucho más cerca de los centros consumidores, si nosotros volviéramos a exportar no seríamos competitivos. Da la impresión de que a la Argentina le conviene producir hasta autoabastecerse, no está claro que le convenga exportar, por los costos de transporte y la competencia brasilera

Frigerio habla mucho de los monopolios como factor elemento de discordia contra el objetivo de ser Nación…

Sí, y hay como una contradicción aquí. Él lo mencionaba sólo en términos de integración regional, pero al hablar de política interna no lo veía del mismo modo. Un poco lo que decía es que cuando me tengo que integrar con Brasil me atacan los monopolios, pero para el plan  de desarrollo interno ya no eran malos y les abría las puertas para que inviertan en la Argentina. Yo creo que implícitamente estaba diciendo es quelos que invierten acá, si de alguna manera monopolizan, no es tan grave porque por lo menos dan empleo y generan divisas; le sacamos algo. Ahí me parece que hay una dicotomía: monopolios malos cuando me integro, porque son los monopolios que están en los otros países y me quieren joder porque acá no tienen las economías de escala que tienen en otros lados, pero oligopolios buenos cuando vienen a invertir.

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PARTE 4 | CRÍTICA AL DESARROLLISMO CLÁSICO

¿No hay en el fondo de la doctrina cierta reminiscencia del materialismo histórico en cuanto que la  estructura económica determina el resto de los aspectos?

Sí. De hecho, a mí me llama la atención el poco interés que tanto Frigerio como Frondizi le dieron a la Institucionalidad. Un poco la moraleja de ellos fue que si no se puede conseguir el desarrollo bajo democracia y, bueno, hagámoslo como sea.

Como en los casos de la ex URSS, Corea del Sur en los ‘90 y China en este siglo…

Claro pero ahí está, justamente, donde se contradicen, porque al final vuelven a poner por encima de todo lo económico, el enfoque economicista por encima del político y el cultural. Imaginemos que fuera al revés, que dijeran vamos a privilegiar lo cultural antes que lo económico, porque si lo cultural está bien después vamos a tener la integración y la concordia de todo lo demás. Podría decirlo así, pero no, hay una gran creencia de que las instituciones son un trámite. Pero eso es algo que no es propio del desarrollismo sino también del liberalismo y del populismo, esto es lo gracioso. Si algo comparten estas doctrinas es que en el fondo las instituciones no son importantes. Yo creo que lo que está haciendo CFK es lo que quisieran hacer todos: tener una Corte que no controle y un Congreso que apruebe todo. Gobernar con autoritarismo.

¿Cree que la cuestión institucional es algo que un Nuevo Desarrollismo debería revalorizar y corregir del Desarrollismo Clásico?

Sí, claramente. La primera conclusión que deberíamos sacar es que el nuevo integracionismo desarrollista debería corregir, respecto de su versión original, su completa falta de consideración sobre los elementos institucionales. Pero aclaro, fue algo común a todos (liberales, populistas y desarrollistas).

En cuanto a cómo generar instituciones que después conduzcan a generar una economía integrada y diversificada…Bueno, alguien podría decir que estos logros  no tienen nada q ver con las instituciones y poner como ejemplo a países como China… Bueno, justamente creo que el caso de China es bastante ilustrativo. Justamente, hace un tiempo mi hermano estuvo allá y me dijo “no es un país para imitar. Realmente, la gente que habla bien de China es porque nunca vio lo que es esto”. Vos me podrías decir que antes se morían de hambre y ahora están mejor. Bueno, desde ese punto de vista, sí, desde lo básico de la existencia, pero no más que eso. No hay ni Google allá. No podía hablar por teléfono ni mandar un mail. No podía hacer nada, todo está prohibido.

Miren esta anécdota que casualmente tiene como protagonista el libro de Frigerio que escribí: mi hermano no había tenido la oportunidad de leerlo y se le ocurrió llevárselo a China para leerlo a allá. ¡Para qué!. Cuando llega tiene que tomar un avión para ir a otro lugar y en un control le abren la valija y le encuentran…. ¡el libro de Frigerio!.  Lo empiezan a mirar y, en inglés, le dicen “¿qué es esto?, ¿qué es esto?”, porque se daban cuenta que  no era una novela y que tenía que ver con política. Y mi hermano les responde inocente, “it’s a book!, It’s a book!”.  Lo tuvieron 40 minutos demorado por culpa del libro, como sospechoso de propagandista de ideas revolucionarias. Esta pintoresca anécdota sirve para graficar a este pseudo-desarrollismo sin instituciones que garanticen las libertades más básicas y necesarias. Ese no puede ser el modelo de nadie.

¿Qué otros aspectos del Desarrollismo Clásico cree que habría que revisar de cara al Siglo XXI?

Me parece que le faltó el estudio cuantitativo. Como por definición es una cosa intermedia, queda muy abstracto A ver, es como esa famosa frase de que haya “tanto estado como sea necesario y tanto mercado como sea posible”. Bueno… la pregunta es: ¿cuánto? A eso hay que medirlo y nadie lo midió ni lo cuantificó. Las discusiones pasan por otro lado, estas cosas no se tienen en cuenta ya.  Hoy no se mide nada ya, no encuentro hablar a los economista en torno a un índice u otro. Tampoco a los liberales ni a los populistas.

¿Y qué nociones de la doctrina original rescataría como fundamentales y considera que deberían formar parte del Nuevo Desarrollismo?

Mantendría al concepto de Nación como gran faro, por más que el nacionalismo no venda hoy en día. Los liberales te dirían: maximizá el PBI del mundo, pensá que por eso te va tocar tu migaja adecuada. Claramente, la primera noción a mantener y sobre la cual forjar el Nuevo Desarrollismo debe seguir siendo  el nacionalismo.


PARTE 5 | EL MOVIMIENTO NACIONAL

Hablemos de Política Nacional. ¿Es posible, a su entender, lograr esa integración política necesaria para forjar el Movimiento Nacional?

Yo creo que hay mucha ingenuidad en creer que los partidos van a renunciar a sus posicionamientos para hermanarse y olvidarse de la lucha por los cargos y el poder. Y, de hecho, creo que eso nunca favoreció al desarrollismo, pues el propiciar esas alianzas es lo que terminó licuando al MID (Movimiento de Integración y Desarrollo). En la práctica esto no le favoreció al desarrollismo, favoreció a los otros para absorber al desarrollismo. Esta concepción tenía dos partes: una era la de no combatir ni segregar al peronismo como se lo combatían entonces, pero otra cosa es suponer que se podía producir un hermanamiento de los partidos políticos. Es un objetivo deseable, pero no queda tan clara su posibilidad de concreción.

¿Es el peronismo el aliado estratégico natural del desarrollismo? ¿Lo fue alguna vez?

Mi impresión es que Frigerio deseaba fervientemente unirse al peronismo para capitalizar al desarrollismo, quedándose con sus votantes. En cambio, me parece que Frondizi no quería perder la UCRI, que era antiperonista básicamente. Creo que siempre se dio cuenta de que ese acuerdo iba a ser transitorio, que no iba a poder unir peronistas con antiperonistas. Frigerio pensó que los peronistas iban a licuar a los antiperonistas dentro del frente, a través del progreso económicos. Frondizi creo que no tenía esta aspiración, lo vio como una  estrategia para que finalmente la UCRI pudiera ganarle al peronismo clásico. No olvidemos de que Frondizi era el líder de la oposición. Frigerio, en cambio, nunca estuvo en contra del peronismo. Cuando estuvo en el gobierno siempre falló a favor de los sindicatos peronistas, de hecho le pidieron la renuncia porque hubo un desencuentro entre el Ministro del Interior (Dr. Alfredo Vítolo) y él con respecto a la huelga de petroleros en Mendoza. Siempre que pudo tomar partido político lo hizo a favor del peronismo.

En la época de Frondizi era claro que si querías aliarte con el movimiento obrero tenías que negociar con Perón, pero en nuestros días hay quienes incluso se preguntan si sigue existiendo el peronismo como movimiento político. ¿Quién cree que representa al peronismo y a movimiento obrero en la actualidad?

Primero, afirmar que el peronismo se ha acabado es un error. No se acabó como sentimiento ni como bandera política porque el mensaje de Perón sigue vigente en la memoria y el corazón de mucha gente que lo vivió y en los hijos de ellos, eso no se lo van a olvidar así nomás.

Creo que la gran representación del Movimiento Trabajador está en los gremios, allí casi todos los dirigentes son peronistas. No son radicales, liberales, desarrollistas ni marxistas; son peronistas. En la cúpula del Movimiento Obrero, tanto los que son oficialistas como los que no lo son, todos se definen como peronistas. Es cierto que las cúpulas sindicales son una fracción muy pequeña del total de los trabajadores y que los que votan en las internas de los sindicatos son una minoría, pero son quienes los representan.

Yo me inclino más por la visión de Frigerio de que hay que capitalizar políticamente el desarrollismo y en esa visión no  puede estar ausente el peronismo. Ahora bien, cómo realizar tácticamente esa alianza es otra historieta. Si primero gano y después lo integro o si me integro para ganar y desde ahí cambiar la cosa… Ese es un tema muy complejo que me excede.

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Mario, realmente ha sido más que enriquecedora esta charla. Cerramos con la última pregunta: ¿Por qué sos desarrollista?

Me considero políticamente liberal y económicamente desarrollista. Por supuesto, mi concepto del desarrollismo no es el de Frigerio a rajatabla. Pero sí comparto su visión. Además, el sólo hecho de no ser liberal económico ni populista, ya me une bastante a sus ideas. Sin embargo, reconozcamos que hay infinitas vías desarrollistas. Me encuentro explorándolas.

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