A una mujer le toman la presión arterial. Fuente: UNICEF/https://beijing20.unwomen.org/
A una mujer le toman la presión arterial. Fuente: UNICEF/https://beijing20.unwomen.org/

Cada 28 de mayo se conmemora el “Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres”. Esto ocurre desde 1987, año en el que durante la Conferencia Internacional de la Salud de las Mujeres, que tuvo lugar en Costa Rica, la Red de Salud de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) propuso establecerlo como tal.

Como efeméride convoca a la realización de campañas y acciones colectivas con el objetivo de poner en agenda la importancia de la salud integral de las mujeres como un derecho humano básico y universal (Declaración Universal de DDHH).

Para ello se impone preguntarnos de qué hablamos cuando hablamos de salud. Definida por la OMS como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, Conferencia Sanitaria Internacional, Nueva York 1946), la salud no es ausencia de enfermedad sino un conjunto de condiciones y circunstancias que nos dan una plataforma a las personas para gozar y desarrollar nuestra naturaleza humana con dignidad y en igualdad de oportunidades. O al menos así debería serlo.

Así las cosas, desde una perspectiva de la mujer, podemos asociar el concepto al simple control médico hasta la prevención de la violencia de género, el radio de acción (acciones) es amplio: salud física, salud mental, salud reproductiva, salud sexual, violencia obstétrica, brecha salarial, pisos pegajosos, techos de cristal, licencias laborales, economía del cuidado……La lista parece interminable cuando nos apartamos de la síntesis del art. 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (“todas las personas nacemos iguales en dignidad y derechos…”).

Igualdad legal, igualdad real

La normativa vigente cuenta con un conjunto de leyes para promover la salud de la mujer: Ley de Salud Sexual y Reproductiva (25673), Ley de Protección Integral de las Mujeres (26485), Ley de Reproducción Médicamente Asistida (26862), Régimen para las intervenciones de Contracepción Quirúrgica, Ligadura de Trompas y Vasectomía (26130),  Lactancia Materna, promoción y concientización pública (26873), Parto Humanizado (25929), Ley de Educación Sexual Integral (26150), Ley de Identidad de Género (26743), entre otras. Un plexo normativo del que podríamos jactarnos si no fuera superado por una realidad que lo desmiente.

Si bien la biología incide en la salud, las normas sociales, las decisiones políticas y el nivel de progreso económico también lo hacen, y todos ellos contienen patrones de discriminación de género. Esto quiere decir que la salud plena elude a las mujeres en el mundo actual. El continuo incremento de casos de violencia de género , la brecha salarial (30/35%), la presencia de mujeres en cargos directivos de toma de decisiones (8%), tiempo dedicado a la economía del cuidado entre otras mediciones, dan cuenta de que la igualdad real está rezagada.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible para la Agenda 2030 marcan una hoja de ruta por la cual transitar para alcanzar metas relacionadas con los grandes desafíos de la humanidad, que pueden resumirse –al solo efecto de la economía de palabras- en “crisis climática” e “incremento de las desigualdades”. Se suma la declaración de la “Década de acción”, con lo cual queda claro que todas las personas podemos hacer desde el metro cuadrado que ocupamos: el estado por su parte con su deber de atender el bien común y la sociedad ejerciendo sus derechos y cumpliendo con sus obligaciones.

La efeméride del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres es una llamada a la acción. Podemos ser profesionales en alguna especialidad, podemos tener idoneidad en algún tema, podemos contar con experiencias de vida y desde ese lugar accionar para aportar nuestro granito de arena o, como decía el colibrí que llevaba en su buche de ida y de vuelta una cantidad pequeña de agua para apagar el incendio de la selva, ante la mirada socarrona del león inerte que lo ridiculizaba: ”no sé vos, le dijo al león, pero yo estoy haciendo mi parte”. De eso se trata y siempre se puede un poco más.

 


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