Operación Garibaldi: la captura de Eichmann en Argentina

Un comando israelí secuestró al jerarca nazi en una operación clandestina que provocó un conflicto diplomático con el gobierno del presidente Arturo Frondizi

Eichmann
El jerarca nazi Adolf Eichmann, durante el juicio en Jerusalem. Foto: Reuters

Al suroeste de Berlín, en el crudo invierno de 1942, se realizó la Conferencia de Wannsee. Allí se reunieron 15 jerarcas nazis y determinaron los recursos y los métodos para la solución final de la cuestión judía. Ese día se diseñó el Holocausto.

La conferencia fue encabezada por Reinhard Heydrich, el número dos de las SS (la policía política del régimen nazi), descrito por el mismísimo Adolf Hitler como “el hombre del corazón de hierro”. También participó de la reunión el coronel de la SS Adolf Eichmann. Se atribuye a Eichmann la creación del sistema de vagones de transporte de prisioneros y a Heydrich el perfeccionamiento de las cámaras de gas. Ambos son considerados los arquitectos de la solución final.

Argentina: huésped de nazis

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, varios líderes nazis se escaparon a través de la llamada “ruta de las ratas”. Los prófugos recorrieron kilómetros a través de territorio europeo antes de embarcar rumbo a Sudamérica, donde se refugiaron. Argentina fue el destino predilecto de los criminales de guerra.

La organización Odessa, comandada por el reconocido coronel de las Waffen-SS Otto Skorzeny, facilitó la huida del carnicero de Lyon, Claus Barbie; el ángel de la muerte, Josef Mengele; el Führer croata, Ante Pavelic; y el propio Eichmann; entre otros. Skorzeny también se refugió en Argentina y se convirtió en el guardaespaldas de la primera dama, Eva Duarte de Perón.

Eichmann llegó a Argentina en 1950 con un pasaporte de la Cruz Roja. Tenía una nueva identidad: Ricardo Klement. Vivió un tiempo en el barrio porteño de Palermo y luego se trasladó a Tucumán, donde trabajó en una empresa alemana. Allí se reencontró con toda su familia. Tras varios emprendimientos fallidos, se mudó a San Fernando, en la provincia de Buenos Aires, y fue gerente de la fábrica da automóviles Mercedes Benz. Gracias a la muy buena remuneración compró una casa en la calle Garibaldi.

Descubrimiento y captura

Varios descuidos llevaron al descubrimiento del arquitecto del Holocausto. Uno fue determinante. Klaus, el hijo de Eichmann, reveló su apellido original a su novia, Sylvia Hermann. Ella era de familia judía alemana. El padre de Sylvia, Lothar Hermann, había sufrido las atrocidades del Tercer Reich en el campo de concentración de Dahau. Cuando su hija le dijo el apellido del joven, Lothar comenzó a sospechar. Hizo la denuncia en la fiscalía general de Alemania Occidental. El gobierno alemán no estaba interesado en seguir revolviendo el pasado y comunicó la información a Israel.

En los primeros días de mayo de 1960, una docena de agentes del Mossad se instalaron en Argentina para seguir las pistas del supuesto Eichmann. Era una misión secreta y clandestina. El objetivo era secuestrarlo y juzgarlo en Israel. Tras varios días de vigilancia y de reconocimiento, el 11 de mayo se llevó a cabo la Operación Garibaldi. Eichmann bajó del colectivo que lo traía de regreso del trabajo y caminó hasta su casa como todos los días por una estrecha calle sin iluminación, con una linterna en mano. En el medio del trayecto, fue interceptado por un agente del Mossad.

Finalmente, uno de los mayores criminales de la humanidad había sido capturado.

Al llegar al escondite del Mossad, el ex coronel de las SS fue sometido a un breve interrogatorio y confesó su verdadera identidad:”Ich bin Adolf Eichmann”, “Yo soy Adolf Eichmann”.

Estuvo 10 días en cautiverio. Para completar la misión con éxito, los agentes debían subir al jerarca en secreto a un avión comercial. Aprovecharon un vuelo que había transportado a la delegación oficial del Estado de Israel, que había viajado al país para participar en los festejos por los 150 años de la Revolución de Mayo. El 20 de mayo lo subieron a bordo. Eichmann iba camuflado como un piloto de la aerolínea. Dos días después, el avión aterrizó en suelo israelí.

Al día siguiente, el primer ministro y padre del Estado de Israel, David Ben Gurión anunció la noticia. Israel por primera vez iba a juzgar a uno de los responsables de la Shoah.
El juicio fue transmitido a todo el mundo. Durante las audiencias, se escucharon las voces de las víctimas de los campos de exterminio nazi. Sus relatos fueron conmovedores.

Eichmann fue condenado a la horca el primero de junio de 1962.

Reacción del gobierno argentino

El gobierno desarrollista de Arturo Frondizi protestó enérgicamente ante los organismos internacionales. El secuestro había violado varias veces la legalidad y la soberanía argentina. El país hizo un reclamo formal ante las Naciones Unidas. Y se rompieron las relaciones diplomáticas.

La decisión extrema de vulnerar la soberanía de un país y secuestrar a criminal como Eichmann tenía sentido para Israel. Argentina nunca hubiera lo hubiera extraditado y probablemente tampoco lo hubiera juzgado. Así lo demostraba el antecedente de Josef Menguele, explica Álvaro Abós, autor del Eichmann en Argentina. El ángel de la muerte se había escondido en Argentina y, cuando Alemania solicitó la extradición, la Justicia planteó dudas sobre la legalidad de la misma. Mientras los jueces discutían el asunto, Mengele huyó a Paraguay, primero, y luego a Brasil, donde murió. Abós considera una paradoja que el conflicto se haya producido durante el gobierno de Frondizi, un político que había combatido públicamente el antisemitismo y la persecución de judíos desde el comienzo del Tercer Reich.

Los diplomáticos de EEUU, Reino Unido y Francia mediaron e intentaron concretar una reunión entre Ben Gurión y Frondizi en Bruselas. El encuentro finalmente se frustró, pero una carta de disculpas de la ministra de Relaciones Exteriores, Golda Meier, fue suficiente para cerrar el conflicto y reestablecer las relaciones entre los dos gobiernos con normalidad.


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