Ponce de León: “La estanflación es un chaleco de fuerza para el desarrollo”

Los problemas son económicos, pero las soluciones son básicamente políticas, sostiene el economista

estanflación
El economista desarrollista Luis María Ponce de León

La estanflación es una trampa, dice Luis María Ponce de León, de la que es muy difícil salir. Argentina ya lleva 11 años de estancamiento con inflación y la solución no parece cercana. Ponce de León critica en una entrevista con VD las políticas económicas tanto del kircherismo como del macrismo y advierte de que la persistencia de la estanflación atenta contra la posibilidad de generar un proceso de desarrollo. “Los problemas son económicos, pero las soluciones son básicamente políticas”, afirma.

Mauricio Macri prometió bajar la inflación a un dígito y terminó con el aumento de precios más alto desde 1991. ¿Hubo un error de diagnóstico?

Cambiemos recibió un país con estanflación, pero no tuvo registro de ello. Basó su política antiinflacionaria en un programa de metas de inflación que, con decisiones del propio Gobierno, sobre todo el aumento de las tarifas, las tasas y los impuestos, condujeron a su fracaso.

¿Cuál era la estrategia para combatir la inflación?

El programa consistía en mantener el gasto público constante y, con un modesto crecimiento del nivel de actividad, lograr que baje en términos del producto. La leve disminución del déficit fiscal, las altas tasas de interés y el atraso cambiario fueron las armas antiinflacionarias. El programa generaba inflación de costos, por un lado, y contracción económica, por otro. En aquel momento se decía que el Gobierno tenía encendida la calefacción y la refrigeración simultánemente.

¿Por qué su fracasó?

La decisión de no actuar sobre el gasto público por el costo político implícito y financiar el déficit con endeudamiento en los mercados de capitales generó una situación explosiva desde el punto de vista monetario. Esto se tradujo en la creación de las LEBACS y un fuerte retraso cambiario que incrementó el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos: fuerte déficit comercial, insostenible déficit en la cuenta de turismo e incremento en los servicios financieros como consecuencia de la mayor deuda. Cuando los mercados de capitales pusieron fin al financiamiento, sobrevino la devaluación, el aumento de la inflación y mayor caída de la actividad. Es decir, se acentuó la estanflación recibida.

Tras el acuerdo con el FMI se implementó un plan de déficit cero, pero la inflación no cedió, ¿por qué?

Porque mientras el gobierno explicaba que se estaban cumpliendo las pautas establecidas para llegar al déficit cero, lo que debería bajar la inflación, ésta se multiplicaba como consecuencia de la devaluación. La situación de estancamiento con inflación que heredó el gobierno de Macri no solo se consolidó, sino que se agravó notablemente.

¿Qué efectos directo tuvo la devaluación del tipo de cambio en la inflación?

Lo que acontecio fue que la devaluación se trasladó a los precios de muchos bienes y servicios y, por otro lado, generó una fuerte contracción de la actividad productiva. En los países con una moneda consolidada, una modificación de la paridad cambiaria no altera significativamente el nivel general de precios. En una economía bimonetaria como la nuestra, desencadenó una crisis que se llevó puesto al gobierno.

Macri heredó una economía en estanflación, ¿cuándo comenzó este proceso?

Cuando Néstor Kirchner asumió en 2003, no había inflación. Había superávit del sector público y de la cuenta corriente de la balanza de pagos y un importante colchón cambiario. Cristina Fernández dejó el gobierno con alta inflación, inflación reprimida, importante déficit del sector público y de la cuenta corriente del balance de pagos y retraso cambiario con cepo incluido.

¿Qué políticas llevaron a esta situación?

El kirchnerismo utilizó el consumo como base del crecimiento y exacerbó la demanda, al mismo tiempo que llevó la presión tributaria a niveles insoportables. Esto, sumado a la falta de crédito y el retraso cambiario, inhibió las condiciones para la inversión, lo que limitó la oferta de bienes y servicios. Así fomentó la inflación, por un lado, y el estancamiento, por otro. Así se originó la estanflación que padece el país desde hace una década.

¿Qué consecuencias trae la estanflación?

La estanflación es un chaleco de fuerza para el desarrollo.  Y es una trampa de la que es muy difícil salir. La subsistencia de la estanflación durante tanto tiempo atenta contra las posibilidades de generar un modelo de acumulación capaz de engendrar un proceso de desarrollo. Al convivir ambos problemas, el estancamiento y la inflación, resulta muchas veces contradictorio la utilización de los instrumentos de política económica para enfrentarlos. Las decisiones de política económica para atacar la inflación —como la astrigencia monetaria, suba de la tasa de interés o el aumento de la presión tributaria para disminuir el déficit fiscal— impactan negativamente sobre el nivel de actividad. Por otro lado, la intención de fomentar la actividad a través de medidas que favorezcan el consumo — como el aumento del gasto público o la baja de la tasa de interés— termina alimentando la inflación.

¿Cómo se puede salir de esa trampa?

El núcleo del problema es encontrar el camino que permita dar un salto. De lo contrario, aún en versión optimista, solo generará falsas ilusiones, a través de mejorías transitorias, pero nunca resolviendo el fondo de la cuestión. Si encuadramos este análisis en el contexto histórico de nuestra decadencia, la conclusión es que el problema es económico pero las soluciones son básicamente políticas.


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