Madrid
Isabel Díaz Ayuso y Pablo Casado, en un acto del Partido Popular en Madrid. / Twitter

Isabel Díaz Ayuso arriesgó y ganó. La aplastante victoria que logró el martes el Partido Popular (PP) en las elecciones de Madrid confirman un brusco giro a la derecha en la Comunidad Autónoma y abre una nueva etapa en la política nacional. Si hace solo dos años Díaz Ayuso era casi una desconocida, hoy nadie duda que la presidenta de la Comunidad de Madrid es la estrella del momento en España.

El triunfo del PP fue arrasador: obtuvo 65 escaños, 35 más que en la última elección, que fue en 2019. Quedó a solo cuatro bancas de la mayoría absoluta y tiene más diputados que los tres partidos de la izquierda sumados. Para formar gobierno, necesita el apoyo —o la abstención— del partido de ultraderecha, Vox, que consiguió 13 bancas y ya anunció que votará a favor de Díaz Ayuso. “Votaremos a favor de la investidura de la señora Ayuso sin ninguna duda”, adelantó Santiago Abascal, líder nacional de Vox.

 

La estrategia de Díaz Ayuso dio sus frutos y su intención de gobernar en soledad será una realidad.  Vox anticipó que no pedirá cargos a cambio del respaldo, pero buscará influir en la política del nuevo gobierno. La holgada victoria, sin embargo, da a Díaz Ayuso margen para gobernar con comodidad y sin la necesidad de negociar cada ley con Vox. 

A pesar de no ser una líder carismática, Díaz Ayuso supo interpretar al electorado madrileño. Se impuso en los 21 distritos de la capital y en 176 de los 179 municipios de la comunidad. Una de las claves de su triunfo fue la confrontación directa con el presidente, el socialista Pedro Sánchez. Díaz Ayuso se opuso a las medidas sanitarias impuestas por la Moncloa para combatir la pandemia de coronavirus y desafió las restricciones impuestas, por ejemplo, al mantener abiertos bares y restaurantes.

El discurso de Díaz Ayuso contiene una innovación política dentro del PP: un fuerte corrimiento a la derecha dura. Es un cambio rotundo con respecto a la posición que había expuesto Pablo Casado durante la moción de censura de Vox contra Sánchez, en octubre de 2020. En aquel momento, el líder del PP había confrontado a Santiago Abascal: “No somos como usted porque no queremos ser como usted”. Díaz Ayuso, por el contrario, tiene un mensaje casi indistinguible del de Vox y no disimula la afinidad ideológica. Los madrileños convalidaron ese giro a la derecha dura, a tal punto que el PP sacó más del doble de bancas, pero su éxito no fue en detrimento de Vox, que incluso obtuvo un diputado más que en 2019.

El hundimiento del centro y la renuncia de Pablo Iglesias

El otro objetivo que cumplió Díaz Ayuso fue sacarse de encima a sus antiguos aliados de gobierno, Ciudadanos. El partido de centroderecha no logró superar el piso del 5% y quedó fuera de la Asamblea de Madrid. Ciudadanos pasó de 20 bancas a cero en menos de dos años y quedó al borde del abismo político. Los malos resultados del partido naranja se vienen acumulando desde 2019, tras la salida de su antiguo líder, Albert Rivera.

El gran derrotado de la jornada, sin embargo, fue el PSOE. Los socialistas venían entonados de ganar las elecciones en Cataluña y chocaron contra una dura pared en Madrid. La centroizquierda cayó 10 puntos en número de votos con respecto a las elecciones de 2019 y perdió 13 de las 37 bancas que habían obtenido entonces. Fue el peor resultado electoral en su historia en la comunidad.

Parte del electorado socialista se fugó hacia sus rivales históricos del PP y Más Madrid, la revelación en esta elección. Más Madrid nació del distanciamiento de Íñigo Errejón de Podemos, partido del que había sido fundador. Para Más Madrid fue una elección histórica. Su candidata la médica anestesista Mónica García irrumpió en la política madrileña con un discurso sólido, eficaz y quedó posicionada como una verdadera renovación dentro de la izquierda. Más Madrid obtuvo un ligero aumento de votos con respecto a 2019, pero suficiente para quedar segundo en intención de votos y obtener el mismo número de bancas que el PSOE.

La derrota del bloque de izquierda ya tuvo consecuencias a nivel nacional. La primera y más evidente fue el anuncio de Pablo Iglesias, líder de Podemos: “Dejo todos mis cargos. Dejo la política”. El mismo Iglesias ya había anticipado este movimiento cuando renunció a la vicepresidencia del gobierno español para bajar a la arena política de la Comunidad de Madrid y anunció que pensaba retirarse si no ganaba la elección. Nadie esperaba un triunfo de Unidas Podemos. Antes de que anunciara su candidatura, el partido de Iglesias venía en picada en las encuestas y corría riesgo serio de quedar fuera de la Asamblea de Madrid. Finalmente, obtuvo 10 bancas. Pero este no es el final que Iglesias había imaginado. “Hemos fracasado”, lamentó tras conocer los resultados.

El camino de Iglesias es el espejo invertido del de Ayuso. Iglesias se había convertido desde 2014 en una figura central de la política española, con una serie de éxitos rutilantes. Su formación puso en jaque por primera vez el bipartidismo en España desde el retorno de la democracia, formó gobiernos en comunidades autónomas y municipios clave, como Madrid y Barcelona, y llegó hasta la Moncloa. La salida de Iglesias, desgastado tras años de exposición, da un respiro a su fuerza política, que ahora quedará a cargo de la ministra de Trabajo y Economía Social y vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz.

Un resultado con impacto nacional

La victoria del PP transciende la Comunidad de Madrid. La campaña de Díaz Ayuso confrontó más con el presidente, Sánchez, que con su rival en las elecciones, el socialista Ángel Gabilondo. Sánchez recogió pocas veces el guante ante los reiterados ataques de Díaz Ayuso y apuntaló la figura de Gabilondo.

Detrás de la estrategia de Ayuso hubo dos mentores. Su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, quien también fue uno de los asesores estrella del expresidente José María Aznar. El otro fue el presidente del PP, Pablo Casado, que sintió el triunfo como propio.

Desde el balcón de la sede del PP en calle Génova, en Madrid, Casado dio un discurso eufórico. Aseguró que había ganado la libertad y que Madrid había hecho una “moción de censura democrática” al sanchismo. El líder popular volvió a criticar este martes los acuerdos del PSOE con Bildu, el partido de la izquierda independentista vasca, y los separatistas catalanes que le permitieron a Sánchez realizar la moción de censura contra Mariano Rajoy en 2018 y llegar por primera vez a la Moncloa.

La gran performance de Díaz Ayuso, dio una inyección anímica al PP a nivel nacional y revalida el liderazgo de Casado. La apuesta por Díaz Ayuso como candidata en la Comunidad de Madrid había sido cuestionada y dos años después tuvo su revancha. Con estos excelentes resultados, los populares sueñan con arrebatarle el sillón de la Moncloa al PSOE en las próximas elecciones generales.


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