Frondizi y las inversiones extranjeras: Encuentro con la General Motors
Frondizi y las inversiones extranjeras: Encuentro con la General Motors

En nuestro concepto, de esta manera, la verdadera independencia de los países la constituyen las circunstancias objetivas que los hacen menos vulnerables a la dependencia del factor externo, aunque para lograrla –lo proclamamos con absoluta convicción sea imprescindible y conveniente obtener la colaboración de inversiones de capital extranjero con todo lo que él supone como técnica, modalidad de trabajo y ritmo.

Aceptado este principio y teniendo en cuenta que el ahorro nacional no está en condiciones de cumplir por si mismo el plan de desarrollo, se hace necesario precisar las condiciones y los límites de incorporación de este capital. La escasez de medios financieros se agudiza porque no es un secreto para nadie que en los últimos años una parte del capital auténticamente nacional había sido invertido en el extranjero (paradoja que aún se mantiene), desalentado por las desfavorables condiciones económicas que imperaban y para escapar a la desvalorización monetaria. De poseerse una contabilidad adecuada de las fugas financieras, podría comprobarse que exceden considerablemente a los ingresos, produciéndose así la paradoja de que nuestro país, más que receptor de inversiones extranjeras, fue exportador de capitales (paradoja que aún se mantiene)

Necesitamos capitales que suplan la insuficiencia financiera del país, para obtener un desarrollo acorde con los modernos adelantos técnicos. Capitales que modifiquen la estructura colonial, la integren y fortifiquen, suprimiendo su excesivo unilateralismo e independizándola de los resultados del intercambio con el exterior.

Así, el concepto “inversión extranjera” puede tener significados muy distintos y hasta antagónicos: un factor de estancamiento y ulterior retroceso, acompañado de creciente subordinación al exterior, o un factor de progreso, de mayor abundancia, que fortalezca paralelamente la capacidad de auto decisión nacional en las relaciones con las grandes potencias.

El capital del primer tipo es el que se ha orientado durante casi un siglo a la Argentina y, en general, a los países latinoamericanos. Para que fuera de otro modo, se necesitaban determinadas condiciones jurídicas y económicas que no existían.

Acudimos al capital extranjero para que nos ayudara a crear nuestras industrias pesadas (las que generan el cambio estructural que permite salir del subdesarrollo) El desarrollo de una industria requiere, como vimos, un concurso de factores favorables sin cuya concurrencia el inversor no está dispuesto a afrontar los riesgos. Necesita no solo un mercado local con una adecuada capacidad de consumo, sino también la seguridad de contar con efectiva protección frente a la competencia extranjera.

En la medida en que se adopte una política económica de expansión integral, la inversión extranjera y la nacional cambiarán de orientación. Este es el primer punto que tuvimos en cuenta -desde el gobierno desarrollista- para canalizar el capital extranjero hacia objetivos de interés nacional.

El capital es muy sensible a los riesgos que no son estrictamente económicos y que, por lo tanto, no puede prever. Son los que se derivan, entre otros factores, del peligro de la confiscación, de la arbitrariedad gubernativa o de la falta de justicia independiente. Nosotros resolvimos, para inspirar esta esencial confianza, poner fin a viejos litigios que dañaban el prestigio del país.


Durante el trienio 1959/1961 fueron autorizadas inversiones extranjeras por u$s 454 M., equivalentes a 37 veces el monto autorizado durante el bienio final del período peronista, y a 12 veces el monto autorizado durante los 2 años calendarios completos de la Revolución Libertadora.  Durante el referido trienio dos tercios de la inversión total se dio en los sectores Sustancias y Productos Químicos (34% del total) y Material de Transporte (30% del total); 90% se localizó en 4 jurisdicciones (Provincia de Buenos Aires 41%, Santa Fe 21%, Capital Federal y Chubut 15% del total cada una); 54% de la inversión total provino de Estados Unidos, 13% de Suiza.”
Juan Carlos De Pablo "Las medidas económicas del desarrollismo" (LINK)

*) Extracto de Frigerio, Rogelio. “Las Condiciones de la Victoria” Cap VI

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