Cifarelli: “La agroindustria va a ser el eslabón principal para sacarnos de la crisis”

El presidente de la FAIM destaca la creación del Consejo Argentino Agroexportador, que tiene como meta elevar las exportaciones hasta 100.000 millones de dólares anuales

Cifarelli
Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), en la chara de la Usina Desarrollista.

Los alimentos van a tener un papel muy importante en la economía mundial después de la pandemia, pronostica Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) . “No tengo dudas de que la agroindustria va a ser el eslabón el eslabón principal para sacarnos de la crisis”, sostiene en la charla organizada por la Usina Desarrollista. Cifarelli destaca la creación reciente del Consejo Agroindustrial Argentino, una institución que agrupa a 42 entidades relacionadas a la producción de alimentos, que tiene como objetivo fomentar las exportaciones y potenciar las economías regionales.

Nunca existió una dicotomía entre el campo y la industria, afirma Cifarelli. Los países industrializados son los mejores preparados para expandir la frontera agrícola, subraya, y pone como ejemplo a Estados Unido y Brasil. Dos países que, con marcadas diferencias, tienen una industria fuerte y son potencias agropecuarias. “La unión del campo y la industria es uno de los mejores modelos de desarrollo al que podemos apostar”, concluye el presidente de la FAIM.

Casi el 50% de las exportaciones de 2019 se debió al agro, destaca Cifarelli. De los que el complejo sojero exportó 13.000 millones de dólares, el doble que la industria automotriz. “Cuando hablamos de soja, el 90% de las exportaciones son aceite y harina. Eso es industria”, enfatiza.

Con una perspectiva desarrollista, Cifarelli destaca que Arturo Frondizi impulsó una política de industrialización a la vez que fomentó el agro. Y esto se vio especialmente en el avance de la maquinización del campo. “Cuando comenzó su gobierno había unos 6.000 tractores y al final llegó a casi 22.000 unidades”, recuerda.

La charla Campo versus industria, ¿el fin de una dicotomía histórica? es la decimoquinta del ciclo de videoconferencias que organiza en 2020 la Usina Desarrollista, un proyecto impulsado por Visión Desarrollista, el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), la Fundación Frondizi y la Fundación para el Desarrollo Entrerriano (FUNDER).

El sector molinero, la primera industria nacional

Antes de que el país tuviera una constitución, había un molino. La industria molinera es, según Cifarelli, la primera del país. De hecho 30 empresas del sector tienen más de cien años y algunas de ellas son anteriores a 1853. “Es un sector federal, todo de capitales nacionales”, remarca el dirigente empresarial. Incluso hay pueblos que adoptaron su nombre del molino en torno al que se instalaron los primeros pobladores de la zona, destaca. 

El sector no se concentra solo en la región de la pampa húmeda, precisa Cifarelli. También hay molinos en Salta, Jujuy, Tucumán o Santiago del Estero. Por eso dice que es un sector federal. “La molinería argentina, en lo que hace a la industrialización del trigo, no debe tenerle envidia a la de ningún otro país. Argentina es la tercera exportadora del mundo a pesar de que los números son magros con respecto su potencial”, plantea.

La inserción internacional del sector retrata, sin embargo, un modelo que desalienta el agregado de valor. Cifarelli explica que el grano trigo argentino representa el 7% del mercado mundial; la harina de trigo, el 5%; las pastas, un 0,22%; y los panificados, un 0,2%. Esto tiene un correlato en los precios de venta: mientras que la tonelada de trigo se vende a 217 dólares, la tonelada de pan de molde vale 2.600 dólares. “No existe una contradicción entre exportar trigo, harina o panificados. En el mundo hay lugar para todos. La cadena de valor brilla cuando todos los eslabones brillan”, subraya Cifarelli.

Una estrategia agroexportadora

El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), que se presentó el viernes 17 de julio por videoconferencia, tiene como objetivo impulsar un plan denominado Estrategia de Reactivación Agroindustrial Exportadora Inclusiva, Sustentable y Federal. “Las metas del plan son claras: pasar de exportar 65.000 millones de dólares a 100.000 millones. Poner las máquinas a hacer ruido, lo que va a generar 700.000 empleos, 210.000 directos y 490.000 indirectos”, señala.

Para Cifarelli, la formación del Consejo es un hecho histórico que está marcado por la capacidad de tener “la mente abierta y la búsqueda de pluralidad” por parte de las instituciones que pertenecen a la agroindustria. “En Argentina, las mejores construcciones han salido de los consensos y de dejar de lado las mezquindades”, subraya y señala que la propuesta ha tenido buena recepción de los ministros del gobierno nacional y los gobernadores a quienes ha sido presentada. El CAA buscará impulsar un proyecto de ley que sustente la estrategia. “Queremos que la ley salga este año, no tenemos un país que pueda seguir esperando”, señala Cifarelli.

Un punto central de la estrategia es la neutralidad fiscal: el plan del CAA no afecta los ingresos del Estado. Sí contempla una modificación de las retenciones, pero sobre los volúmenes adicionales: propone que se eliminen para las toneladas nuevas exportadas. “Es un modelo de inserción inteligente en el mundo y pone en marcha los fierros que tenemos parados”, sostiene.

La inversión en infraestructura es otro pilar de la estrategia para fomentar las exportaciones. Los costos logísticos son una traba para la competitividad, destaca Cifarelli. Entre las obras prioritarias menciona la hidrovía del Paraná y la reactivación ferroviaria. “El único medio de transporte en el país ha pasado a ser el camión. Un desarrollo industrial merece varias alternativas de transporte. El déficit de infraestructura ferroviaria es uno de los problemas más importantes del país”, concluye. 

Cifarelli se muestra confiado sobre el potencial argentino, pero enfatiza que hacen falta inversiones. “A veces escucho que solo hay especuladores que no quieren invertir; es mentira. Hay un montón de empresarios argentinos que quieren invertir en el país, porque quieren que las generaciones siguiente se desarrollen aquí”, sostiene. 


Volvé a ver la charla con Diego Cifarelli

 


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