PASO
Mesa electoral durante los comicios nacionales de 2017. / TELAM

La idea de suspender las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) ronda el debate público hace algunos meses. El fundamento aparente es la pandemia: que aumenta el riesgo de propagación del virus, que los recursos económicos gastados en organizar una elección podrían destinarse a la emergencia sanitaria. La verdadera razón es, naturalmente, política. Los principales interesados son los gobernadores y algunos intendentes.

La suspensión por única vez de las PASO exige una ley del Congreso aprobada por mayoría especial. Por lo tanto, requiere del apoyo de la oposición. La propuesta es respaldada por el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y el de Corrientes, Gustavo Valdés, pero el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la rechaza. Para la oposición, las PASO son una oportunidad de la que puede sacar ventaja: en agosto las secuelas económicas de la pandemia estarán todavía muy presentes y se espera que eso reste competitividad al oficialismo. Pero la oposición no es la única interesada en que las primaras se celebren: también está La Cámpora.

La organización liderada por Máximo Kirchner ve las PASO como un instrumento clave para profundizar la penetración política en el conurbano bonaerense y en el resto de las provincias. Por esa misma razón los gobernadores y los intendentes se resisten. No quieren arriesgarse a medirse con La Cámpora en plena crisis económica.

El presidente, Alberto Fernández, resumió su posición en dos frases: “No es una cuestión electoralista ni una cuestión económica” y “tiene que ser un tema de consenso”. Por un lado, escucha los pedidos de los gobernadores, por el otro evita confrontar con La Cámpora.

¿Ley de lemas?

Con Juntos por el Cambio y La Cámpora en contra es difícil que se logre un consenso a favor de la suspensión de las PASO. Una alternativa que analiza el Frente de Todos es unificar las PASO y las generales en un mismo domingo. El mecanismo funcionaría como una ley de lemas: el candidato que obtuviera más votos en la interna se llevía todos los sufragios que sumara el frente o el partido.

La ley de lemas ha traído muchas alegrías al kirchnerismo en el pasado. Alicia Kirchner no hubiera llegado a gobernadora de Santa Cruz sin este mecanismo. El caso inverso es el de Aníbal Fernández en 2015: si se hubieran sumado los votos obtenidos por Julián Domínguez en las PASO, habría sido electo goberandor. El caso de Aníbal Fernández pone en evidencia que la ley de lemas es un sistema controvertido desde el punto de vista de la representatividad: muchas veces, quienes votan a un candidato en una interna jamás lo harían por su competidor.

Esta alternativa parece hecha a medida de La Cámpora. En una sola jugada, la agrupación de Máximo Kirchner podría derrotar a sus rivales peronistas y acumular sus votos para vencer a los candidatos de Juntos por el Cambio.

El valor de las PASO

Una mirada simplista ve las PASO como un gasto excesivo e innecesario. Es otro de los argumentos por los que se propone suspenderlas en un contexto de crisis. Los defensores de esta postura consideran que en muy pocas ocasiones se dan internas reales y competitivas. Las últimas elecciones presidenciales respaldan estas críticas: ninguna de las 10 fórmulas que se presentaron dirimió las candidaturas por medio de primarias. Todas presentaron lista única.

Boletas de las primarias presidenciales de 2019. Ningún partido dirimió sus candidatos en las PASO
Boletas de las primarias presidenciales de 2019. Ningún partido dirimió sus candidatos en las PASO

Las PASO, sin embargo, pueden contribuir a una democracia más pluralista y competitiva. Son una herramienta que permite que se manifiesten todas las expresiones de un espacio político y su regulación no está sujeta a las autoridades partidarias, sino garantizada por el Estado. Así, cualquier grupo de afiliados puede armar una lista interna, si cuenta con los avales suficientes, y postularse para un cargo electivo. Las listas no están cerradas y digitadas, a priori, por las autoridades partidarias. De hecho, a nivel provincial y municipal sí fueron utilizadas para dirimir candidaturas en 2019.

Las PASO son una oportunidad. Que los partidos no la aprovechen habla de la inmadurez democrática, pero no significa que el mecanismo sea poco efectivo. Al contrario, es un reflejo de la falta de democracia interna de los partidos.

La suspensión de las PASO y la unificación con las generales no son las únicas alternativas que se están barajando. Una tercera solución es posponer ambas elecciones para que no se celebren en invierno. Las PASO podrían celebrarse en septiembre y las generales, en noviembre. Es un camino intermedio que esquiva las motivaciones políticas, tanto del oficialismo como de la oposición, y evita que se cambien las reglas de juego en el transcurso del mismo año electoral. Así, cuida la salud y la cultura democrática argentina.


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