Un tecnócrata para arreglar el cambalache italiano

Frente a la crisis política y económica, una nueva experiencia tecnócrata en Italia

Mario Draghi aceptó formar gobierno
Mario Draghi aceptó formar gobierno

La crisis política de Italia arrastra una situación de extrema incertidumbre por la caída del gobierno de Giuseppe Conte sumado al escenario catastrófico que viene arrastrando al país a raíz de la pandemia del Covid-19 y profundos problemas socioeconómicos que es la más grave desde la Segunda Guerra Mundial.tecnócrata 

Ante el derrumbe del gobierno de Conte por iniciativa del partido Italia Viva liderado por el ex premier Mateo Renzi, que en una movida política retiró sus 30 diputados y 18 senadores, restando al Ejecutivo la mayoría parlamentaria, y a su vez hizo renunciar a las dos ministras que lo representaban en el gabinete. Las intrigas de Renzi y sus vetos a Conte obligaron al presidente, Sergio Mattarella, a verse forzado a convocar un gobierno tecnócrata para salir de la actual crisis y evitar adelantar las elecciones.

De manera dramática Mattarella señaló que “el país vive una emergencia nacional y advirtió del peligro de tener que disolver el Parlamento e ir a elecciones generales anticipadas”. Para encabezar el nuevo gobierno de emergencia nacional convocó al prestigioso economista y expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi quien ya ha iniciado las consultas con los diversos partidos para sondear posibles respaldos y un eventual equipo de ministros. En caso conformarse el nuevo Ejecutivo será el gobierno número 67 de Italia desde junio de 1946, es decir, en casi 75 años y el tercero a cargo de un tecnócrata (Ciampi 1993 y Monti 2011).

Mario Draghi, de 73 años, es una destacada personalidad en la sociedad italiana que genera respeto y de enorme prestigio que augura una esperanza a los italianos para sacar adelante al país. No en vano se lo considera el salvador del euro en la crisis de 2011 merced a su férrea conducción del BCE, donde no le vaciló el pulso para exigir ajustes y recortes a los diferentes gobiernos.

Tendrá por delante la ardua tarea de revertir los magros números de la economía italiana que ha registrado en 2020 una caída del 8,9% de su riqueza nacional, con una deuda pública que aumentó en 108 mil millones de euros, que llega al 160% del PBI que mantiene la actividad entre otras cosas pagar en parte los salarios y como sostén para ayudar a los sectores afectados por la pandemia que generaron altos índices de desempleo. Italia, además, deberá presentar en 60 días el Plan de Recuperación de la economía que implica la ayuda económica de la Unión Europea que consta de 209 mil millones de euros, más otros fondos europeos que configuran un programa general de 310 mil millones de euros. tecnócrata 

La iniciativa del presidente Mattarella a la hora de convocar a Draghi es contar con una figura de peso en la economía italiana y que es una persona que no proviene de la política, aunque no carente de instinto político. En su primera comparecencia convocó a todo el arco político italiano para afrontar una situación que calificó de “extremadamente grave”.

El nuevo gobierno tecnócrata institucional en formación de Draghi, que se convertirá en un enésimo premier no electo en las urnas, deberá explorar la difícil tarea de formar el gabinete con los partidos que fueron parte del gobierno saliente de Conte de centroizquierda, como el Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas, y el Libres e Iguales. Por el momento puede contar con el apoyo del Partido Demócrata, de la Italia Viva de Renzi, del partido Forza Italia del ex premier Silvio Berlusconi y de los centristas y europeístas del Grupo Mixto. A su vez, se espera que el líder de la ultraderecha y favorito con una intención de voto del 23% de ganar las elecciones, Matteo Salvini acompañe la iniciativa de un gobierno institucional, aunque dada su condición de actual favorito es el primer interesado en el adelantamiento de las elecciones.

Esta nueva crisis en la política italiana deja al descubierto el rotundo fracaso de la dirigencia del país donde da la sensación que los partidos juegan en su arena y sus constantes peleas en vez de lograr una unidad, marcan lo alejados que están de los verdaderos problemas que afrontan los italianos con un panorama sombrío de más de 89.000 muertos por coronavirus, la caída del PBI mayor desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y la pérdida de más 440.000 puestos de trabajo. La buena noticia que cuenta Draghi es la existencia del fondo millonario que la Unión Europea otorgó para reactivar la economía del país. Sin embargo, él mismo exige de profundas reformas que han sido imposible hacer en Italia durante décadas. tecnócrata 

¿Podrá un economista como Draghi capear el temporal y llevar adelante las reformas necesarias para revivir una economía que no crece desde hace 20 años? Lo avala su prestigio y experiencia como piloto de tormentas, lo sustenta también la incapacidad recurrente de la casta política y la gravedad de la crisis. Dependerá mucho del ritmo con que impulsé sus reformas y que logre una colaboración amplia y efectiva de las diversas fuerzas políticas antes de que, disipada su aura inicial, se vuelvan en su contra en su natural lucha por el poder.


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