El cierre de El Palomar es un retroceso en materia de integración

La promoción de aerolíneas 'low cost' permitió una mejor integración a nivel federal. No tener que pasar por la capital para ir de una provincia a otra tiene una gran carga simbólica

El Palomar
Entrada del aeropuerto El Palomar. / argentina.gob.ar

El cierre de El Palomar es un golpe directo a una de las políticas emblema de la gestión Cambiemos. El aeropuerto fue el pilar de “la revolución de los aviones”, el plan del gobierno de Mauricio Macri para promover las aerolíneas low cost. La política fue recibida con escepticismo al comienzo, pero, con el pasar de los meses y superado el tramo de las campañas de prensa negativa, la actividad se incrementó de manera exponencial. Los vuelos regulares de cabotaje pasaron de 996.000 pasajeros mensuales en enero de 2016 a 1.361.000 pasajeros mensuales en diciembre de 2019, según datos del INDEC.

El mapa de aerolíneas en Argentina comenzó a cambiar en enero 2018, cuando despegó el primer vuelo de Flybondi. En octubre del mismo año comenzó a operar Norwegian Air Argentina y en diciembre, JetSmart. Flybondi y JetSmart volaban desde El Palomar y las condiciones de operación del aeropuerto formaban parte del modelo de negocio. Vale recordar que Norwegian Air abandonó el país y JetSmart adquirió sus rutar aéreas.

El cierre definitivo de El Palomar mina las bases del sistema low cost. Flybondi, que por el momento opera desde Ezeiza, había advertido en abril de 2020 sobre el impacto de un posible cierre de El Palomar: “Es el primer aeropuerto low cost de Argentina y único de América Latina. Genera empleo a más de 1.000 personas de manera directa, de los cuáles el 80% son personas que viven en la zona”. Flybondi destaca en su comunicado que El Palomar ya era el cuarto aeropuerto de Argentina con mayor cantidad de pasajeros de cabotaje y el sexto en total de pasajeros. Desde el primer vuelo en enero de 2018, pasaron por El Palomar 2.890.000 pasajeros, de los cuáles el 20% son personas que viajaron en avión por primera vez en su vida, destaca Flybondi.

Un dato central del modelo low cost es que amplió las bases de la integración a nivel federal. Argentina es un país completamente centralizado en torno al puerto de Buenos Aires. No tener que pasar por la capital para ir a otra provincia es un hecho con una gran carga simbólica.

Es falsa la dicotomía entre aerolíneas de bandera y aerolíneas privadas. Ambos sistemas pueden convivir y retroalimentarse mutuamente, como demuestra el incremento de los vuelos durante los dos años en el que funcionó el sistema.

La revolución de los aviones trajo aparejada varios beneficios para el país. Los más importantes son la promoción del turismo interno y la integración de diferentes provincias, que abarató los costos de logística y promovió el comercio. Por último, como parte de una política integral para el sector se mejoró la infraestructura de los aeropuertos de todo el país.

Este modelo de negocio, resistido en un comienzo y que hoy sufre un gran retroceso, era un pequeño paso para que Argentina integrase todo su territorio, condición necesaria para la integración continental y el impulso del desarrollo.


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